

La cadera es una de las articulaciones con mayor movilidad y más grande en el cuerpo humano; está formada por cabeza femoral (parte esferoidal) y acetábulo (parte cóncava del hueso grande de la pelvis.
El reemplazo de cadera debe de ser realizado por un traumatólogo certificado, es recomendado en los siguientes casos:
La artroplastia total de cadera consiste en reemplazar los huesos y cartílagos dañados por componentes protésicos. Es decir, la cabeza del fémur dañado se remueve siendo reemplazado con un vástago de metal. El vástago femoral puede ser cementado o no (calzado a presión) dentro del hueso. Posteriormente, se deberá colocar en la parte superior del vástago una cabeza de metal o cerámica, esta cabeza reemplaza la cabeza dañada del fémur que fue removida.
La superficie de cartílago dañado de la cavidad (acetábulo) se remueve y reemplaza con una cavidad de metal. Se pueden usar tornillos o cemento para mantener la cavidad en su lugar. Un espaciador de polietileno (plástico altamente resistente) o cerámico se inserta entre la cabeza y cavidad nueva, logrando una superficie con deslizamiento suave y así poder sustituir la articulación de la cadera.
Esta operación tiene buen pronóstico, en la mayoría de los casos se recupera la movilidad, la función de la cadera y el alivio del dolor, permitiendo que el paciente se reincorpore a sus actividades cotidianas.

Es importante mencionar que el desgaste articular (osteoartritis) de la cadera es la causa más común del dolor crónico y discapacidad de ésta, se debe a algunas enfermedades como:
Artritis reumatoide
Osteoartritis:
Artritis post-traumática: