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Crecimiento y desarrollo: guía práctica para mamás y papás

Cada niño tiene sus propios tiempos, pero existen ventanas clave para su desarrollo. Una pequeña variación de algunas semanas puede ser normal; sin embargo, hay una señal que nunca debemos pasar por alto: el retroceso en habilidades que ya había adquirido.


Si un pequeño ya decía palabras, sostenía la mirada, gateaba o realizaba alguna actividad y de pronto deja de hacerlo, es importante solicitar una revisión médica oportuna.

Si un niño habla poco, ¿conviene esperar a que «se le suelte la lengua»?

No siempre. El desarrollo del lenguaje comienza mucho antes de las primeras palabras: con la mirada, el balbuceo, los gestos y la capacidad de señalar aquello que quiere.


Si a los 18 meses no utiliza al menos 3 a 5 palabras, o a los 2 años todavía no combina dos palabras, como «más leche», vale la pena realizar una evaluación.


Detectar a tiempo una posible dificultad permite iniciar estrategias de apoyo de manera oportuna y evitar que el problema se prolongue.

¿Qué tanto influyen hoy las pantallas, el sueño y la alimentación?

Son tres pilares importantes para acompañar un desarrollo saludable:


  • Pantallas: Se recomienda evitar la exposición a pantallas en los primeros años, especialmente antes de los 2 años. El cerebro infantil aprende principalmente mediante el movimiento, la exploración y la interacción con otras personas.


  • Sueño: Dormir adecuadamente es fundamental para el crecimiento, el aprendizaje, el estado de ánimo y el bienestar general. Durante el sueño se producen procesos importantes relacionados con el crecimiento y la recuperación del organismo.


  • Alimentación: Una alimentación variada proporciona la energía y los micronutrientes que el cerebro necesita para desarrollarse. Además, experimentar con diferentes texturas, colores, olores y sabores también forma parte del aprendizaje y desarrollo infantil.

Si el niño se ve sano, ¿para qué llevarlo al control de peso y talla?

Porque la salud no es una fotografía, sino una película.


Durante el control de niño sano, el pediatra realiza un seguimiento de la curva de crecimiento. Un estancamiento en el peso o la estatura puede ser una señal temprana de problemas nutricionales, hormonales o digestivos, incluso antes de que aparezcan otros síntomas.


Además, estas consultas permiten revisar los hábitos de sueño y alimentación, valorar el progreso de los hitos del desarrollo y orientar a los padres sobre juegos y actividades que pueden estimular el desarrollo psicomotor.


El seguimiento del esquema de vacunación también es una parte fundamental de estas revisiones.


Llevar un control periódico permite que el pediatra conozca la evolución del niño y pueda identificar oportunamente cualquier cambio en su crecimiento, desarrollo o comportamiento.

Comparar con otros niños suele angustiar a las familias. ¿Qué observar realmente en casa?

La comparación más importante es la del niño consigo mismo: ¿está aprendiendo y adquiriendo nuevas habilidades con el paso del tiempo?

¿En qué fijarse?

  • Que utilice ambos lados del cuerpo de manera adecuada
  • Que muestre curiosidad por explorar su entorno
  • Que busque conectar e interactuar con su familia
  • Que vaya adquiriendo nuevas habilidades de acuerdo con su proceso de desarrollo

¿Cuándo consultar?

  • Es recomendable buscar valoración pediátrica ante señales como:
  • Rigidez o flacidez muscular excesiva.
  • Falta de contacto visual.
  • No voltear cuando le hablan.
  • Desinterés marcado por el juego compartido.
  • Pérdida de habilidades que previamente había adquirido.

5 claves rápidas del pediatra para acompañar su crecimiento

1. La mejor estimulación es tu presencia:

Hablarle, cantarle, jugar con él y mirarlo a los ojos estimula su desarrollo más que cualquier aplicación o juguete interactivo.

2. El suelo es su mejor gimnasio:

Permítele explorar sobre una superficie segura. El movimiento libre y el tiempo boca abajo (tummy time) ayudan a fortalecer la postura y las habilidades motoras.

3. Comida real, platos variados:

Ofrece diferentes colores, sabores y texturas desde el inicio de la alimentación complementaria. Además de favorecer una nutrición adecuada, esta variedad ayuda al niño a familiarizarse con nuevos alimentos.

4. Rutinas claras para dormir mejor:

Mantener horarios consistentes para las siestas y el sueño nocturno ayuda a establecer buenos hábitos de descanso, fundamentales para el crecimiento y desarrollo.

5. Confía en tu instinto:

Si sientes que algo no marcha bien en el desarrollo o comportamiento de tu hijo, no esperes. Una valoración oportuna puede brindar respuestas, orientación y tranquilidad.