Gastritis: Causas, tipos, síntomas y diagnóstico
La Gastritis es una condición médica ampliamente mencionada tanto por pacientes como por profesionales de la salud, pero también es fuente frecuente de confusión.
¿Qué es exactamente la Gastritis? ¿Cómo se clasifica? ¿Y por qué es tan importante detectarla y tratarla a tiempo?
¿Qué es la Gastritis?
La Gastritis es la inflamación de la mucosa gástrica, es decir, el revestimiento interno del estómago. Esta inflamación puede afectar una zona específica del estómago o extenderse a toda su superficie, y puede deberse a múltiples causas, tanto infecciosas como no infecciosas.
El diagnóstico definitivo se establece mediante dos estudios fundamentales:
- Endoscopía digestiva alta, que permite observar directamente la mucosa gástrica.
- Biopsia y análisis histopatológico, que confirma la presencia de inflamación y su causa.
Aunque existen diversas formas de clasificar la Gastritis, la más práctica en la clínica es la clasificación endoscópica, que distingue tres grandes grupos:
- Gastritis erosiva y hemorrágica
- Gastritis no erosiva
- Gastritis atípicas o no clasificables
A continuación, exploramos cada uno de estos tipos en detalle.
Gastritis erosiva y hemorrágica (Gastritis por estrés)
Este tipo de Gastritis, aunque menos frecuente, puede tener consecuencias graves. Se agrupa junto con las Gastritis hemorrágicas debido a que ambas aparecen en contextos clínicos similares, especialmente en pacientes críticamente enfermos.
Causas más frecuentes
- Estrés físico extremo (grandes quemaduras, trauma severo, cirugía mayor)
- Ingreso en terapia intensiva
- Daño neurológico grave
- Uso prolongado de antiinflamatorios no esteroides (AINEs)
- Consumo excesivo de alcohol
- Inserción de sondas nasogástricas
El principal mecanismo de daño es la disminución del flujo sanguíneo hacia la mucosa gástrica, como respuesta al estrés, junto con la inhibición de prostaglandinas protectoras, lo que facilita el efecto lesivo del ácido clorhídrico.
Entre las manifestaciones clínicas se encuentran:
- En muchos casos no hay dolor abdominal, excepto cuando hay ingesta de AINEs
- Puede presentarse sangrado digestivo alto, en ocasiones grave, que requiere atención quirúrgica urgente
- El sangrado puede ser la primera manifestación y, aunque no es la causa más común, sí puede ser severo
El diagnóstico consiste en:
- Confirmación por endoscopia
- Biopsia gástrica para descartar otras causas de sangrado
En casos quirúrgicos, el procedimiento de elección es la vagotomía súper selectiva por vía laparoscópica.
Gastritis no erosiva
La Gastritis no erosiva se diagnostica por la apariencia endoscópica de la mucosa y se confirma con estudios histopatológicos. Es la forma más común y suele tener un curso crónico.
Las causas principales incluyen:
- Helicobacter pylori (H. pylori): causa más frecuente
- Reflujo biliar o alcalino
- Anemia perniciosa
- Gastritis linfocítica
- Gastropatía reactiva
Helicobacter pylori: la bacteria protagonista
El descubrimiento del Helicobacter pylori revolucionó la medicina digestiva. Esta bacteria gramnegativa habita únicamente en la mucosa gástrica y se ha asociado con una variedad de enfermedades:
- 100% de los casos de Gastritis crónica activa
- 95% de las úlceras duodenales
- 70% de las úlceras gástricas
- 40% de los casos de cáncer gástrico
En México, se estima que hasta 9 de cada 10 personas mayores de 20 años han estado expuestas a esta bacteria, muchas veces debido al consumo de agua no purificada.
Transmisión:
- Persona a persona, especialmente por saliva
- A través del agua contaminada
- Reservorio bucal: los dientes juegan un papel importante en la reinfección
Síntomas más comunes
- Dolor epigástrico tipo ardor o quemazón
- Distensión abdominal
- Pirosis (agruras)
- Intolerancia a alimentos irritantes (picantes, cítricos)
- Flatulencia y meteorismo
En casos avanzados, puede haber pérdida de peso, y si no se trata adecuadamente, puede evolucionar hacia cáncer gástrico.
Diagnóstico:
- Endoscopía y biopsia gástrica (prueba más confiable)
- Serología y prueba de ureasa, aunque esta última puede dar falsos negativos si hay sangre presente en el estómago
Tratamiento:
- Terapia de erradicación antibiótica
- Importante tratar a todos los convivientes del paciente y reforzar medidas de higiene oral y saneamiento del agua
Gastritis alcalina o biliar
La Gastritis biliar es menos conocida pero cada vez más frecuente, especialmente en mujeres que han sido sometidas a colecistectomía (extirpación de la vesícula biliar).
Causas:
- Trastornos motores del antro, píloro o duodeno que favorecen el reflujo de bilis al estómago.
- Alteraciones anatómicas o funcionales postquirúrgicas.
Manifestaciones clínicas:
- Dolor abdominal postprandial
- Náusea y vómito biliar
- Distensión abdominal
- Sensación de gases
Inicialmente, puede mejorar con terapia antiácida, pero esta no es efectiva a largo plazo porque no neutraliza las sustancias alcalinas.
Estudios recientes han demostrado que estos pacientes presentan aumento de la presión duodenal, lo que dificulta el vaciamiento gástrico y favorece el reflujo biliar.
Diagnóstico:
- Endoscopía con presencia de bilis en el estómago.
- LObservación de reflujo duodenal activo.
Tratamiento:
- En casos resistentes al tratamiento médico, se realiza una duodenomiotomía laparoscópica, con buenos resultados clínicos.
La Gastritis es una entidad clínica compleja que puede presentarse con una variedad de causas, manifestaciones y grados de severidad. El diagnóstico adecuado —mediante endoscopía y biopsia— es fundamental para establecer su origen y decidir el tratamiento más adecuado.
En la mayoría de los casos, la identificación y tratamiento oportuno del Helicobacter pylori y de los factores de riesgo (como el uso de AINEs o el reflujo biliar) permite evitar complicaciones mayores como úlceras, sangrados o incluso el desarrollo de cáncer gástrico.
La educación sobre hábitos de higiene, la adecuada purificación del agua y el control del estrés son claves para la prevención. Además, ante cualquier síntoma persistente como dolor abdominal, ardor, náuseas o distensión, es fundamental consultar al médico y no automedicarse.