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HoLEP: La cirugía láser que está transformando el tratamiento de la próstata grande

Hay hombres que empiezan levantándose una vez por la noche para orinar y, casi sin darse cuenta, terminan levantándose tres, cuatro o más veces. El chorro se vuelve débil, hay que esperar para comenzar a orinar, aparece la sensación de no vaciar completamente la vejiga y, en algunos casos, incluso se presenta una retención urinaria.


Durante años, la cirugía tradicional de próstata fue la referencia para resolver estos problemas. Hoy contamos con alternativas mucho más precisas. Una de las más importantes es la HoLEP (Holmium Laser Enucleation of the Prostate) o enucleación de próstata con láser de Holmio, una técnica mínimamente invasiva que permite retirar de manera completa el tejido prostático que está obstruyendo la salida de la orina.


Y aquí está uno de sus grandes atractivos: HoLEP no depende del tamaño de la próstata. Puede utilizarse en próstatas pequeñas, medianas o considerablemente grandes, siempre que el paciente sea un candidato adecuado y el procedimiento sea realizado por un urólogo con experiencia específica en esta técnica. Las guías de la Asociación Americana de Urología la reconocen actualmente como una opción quirúrgica para los síntomas urinarios asociados con hiperplasia prostática benigna (HPB), y las guías europeas la recomiendan como alternativa a la resección transuretral de próstata y a la cirugía abierta.


¿Qué es exactamente la cirugía HoLEP?

La HoLEP es una cirugía endoscópica que utiliza un láser de Holmio para separar y enuclear el tejido prostático que está provocando la obstrucción urinaria.


Para entenderlo de una manera sencilla, la próstata puede imaginarse como una naranja. Con la hiperplasia prostática benigna, la parte interna de la próstata puede crecer y comenzar a comprimir el conducto por donde pasa la orina, es decir, la uretra prostática.


En lugar de cortar pequeños fragmentos del tejido desde el interior de la próstata, como ocurre con la resección transuretral tradicional, durante HoLEP el cirujano sigue el plano anatómico natural y desprende prácticamente todo el adenoma obstructivo de su cápsula.


Posteriormente, el tejido enucleado se lleva hacia la vejiga y se fragmenta mediante un instrumento denominado morcelador para poder retirarlo. El tejido obtenido se envía al laboratorio de patología para su análisis.


Este concepto de "enucleación anatómica" es precisamente uno de los aspectos que hacen diferente a HoLEP. No se trata simplemente de vaporizar la próstata: el objetivo es retirar el tejido que está causando la obstrucción y conservar la cápsula prostática.


El láser de Holmio tiene además una característica relevante: su energía es absorbida por el agua y permite una buena coagulación de los vasos sanguíneos, lo que favorece un adecuado control del sangrado durante la cirugía.


¿Para quién está indicada la HoLEP?

La primera pregunta no debería ser "¿qué tan grande es mi próstata?", sino "¿qué está provocando mis síntomas y cuánto están afectando mi calidad de vida?"


La HoLEP está indicada principalmente en hombres con síntomas urinarios moderados o severos secundarios a hiperplasia prostática benigna que requieren tratamiento quirúrgico.


Puede considerarse cuando los medicamentos ya no proporcionan un alivio suficiente, cuando existen efectos adversos relacionados con el tratamiento médico o cuando aparecen complicaciones de la obstrucción.


Entre las situaciones que pueden llevar a considerar una cirugía se encuentran:

  • Síntomas urinarios persistentes y molestos
  • Dificultad importante para vaciar la vejiga
  • Retención urinaria recurrente
  • Infecciones urinarias asociadas con la obstrucción
  • Presencia de cálculos en la vejiga
  • Deterioro de la función urinaria


También puede ser una alternativa especialmente atractiva para pacientes con próstatas de gran tamaño. De hecho, una de sus principales ventajas es que el tamaño prostático no constituye por sí mismo una limitación para realizar HoLEP. La guía de la AUA de 2026 señala a HoLEP y ThuLEP como opciones de enucleación endoscópica para el tratamiento de los síntomas urinarios por HPB, destacando además la solidez de sus datos de eficacia, durabilidad y seguridad.


Sin embargo, no todo hombre con crecimiento prostático necesita una cirugía. Algunos pacientes pueden mantenerse en vigilancia, modificar ciertos hábitos o recibir tratamiento farmacológico. La decisión debe individualizarse después de realizar una evaluación urológica completa.

 

¿Cómo se determina si un paciente es candidato?

Antes de indicar HoLEP, es fundamental confirmar que los síntomas realmente se deben a una obstrucción causada por la próstata y descartar otras enfermedades que pueden producir síntomas similares.


La valoración suele incluir una historia clínica detallada, exploración física y tacto rectal cuando está indicado. Dependiendo de cada caso, se solicitan análisis de orina, función renal, antígeno prostático específico (PSA), ultrasonido para conocer el volumen prostático y la cantidad de orina residual, además de uroflujometría.


En determinados pacientes pueden ser necesarios estudios adicionales, como una cistoscopia o un estudio urodinámico.


Un punto importante: tener una próstata grande no significa automáticamente tener que operarse. Del mismo modo, una próstata que no parece demasiado grande puede producir una obstrucción importante. La anatomía, los síntomas, la función de la vejiga y las expectativas del paciente son parte de la decisión.


Además, antes de una cirugía prostática es indispensable realizar una valoración adecuada de la salud prostática y del riesgo de cáncer de próstata. La HoLEP trata la obstrucción producida por la hiperplasia; no es un tratamiento para el cáncer de próstata.

 

¿Cómo se realiza una HoLEP?

La cirugía se realiza generalmente bajo anestesia y a través de la uretra, por lo que no es necesario realizar una incisión en el abdomen.


El cirujano introduce un instrumento endoscópico hasta la próstata y utiliza el láser de Holmio para identificar el plano anatómico entre el adenoma y la cápsula prostática.

 

Enucleación: retirar el tejido que obstruye

Esta es la parte central del procedimiento. El tejido prostático obstructivo se separa cuidadosamente de la cápsula siguiendo el plano quirúrgico natural.


Una vez liberado, el adenoma queda dentro de la vejiga.

 

Morcelación: extraer el tejido

Posteriormente, mediante un morcelador, el tejido se fragmenta y se extrae a través del mismo acceso endoscópico.


Finalmente, se revisa la zona quirúrgica para controlar el sangrado y verificar que la vía urinaria quede adecuadamente abierta.


La duración de la cirugía depende principalmente del volumen prostático, la anatomía y la experiencia del cirujano. En próstatas muy grandes, el procedimiento puede requerir más tiempo, pero precisamente una de las ventajas de la HoLEP es que puede evitar, en muchos casos, recurrir a una cirugía abierta simplemente por el tamaño de la próstata.


¿Cuáles son los principales beneficios de HoLEP?

La principal ventaja es muy sencilla de explicar: HoLEP permite eliminar de manera muy eficaz el tejido prostático que está bloqueando el flujo de orina.


Los estudios comparativos han demostrado resultados funcionales similares o favorables frente a técnicas tradicionales como la resección transuretral de próstata, con mejoría significativa de síntomas y del flujo urinario. Las guías europeas consideran que su eficacia a mediano y largo plazo es comparable con la de la resección transuretral.

 

Es una técnica independiente del tamaño prostático

Una próstata de 100, 120 o incluso más de 150 cc no necesariamente obliga a realizar una cirugía abierta. La enucleación permite abordar próstatas voluminosas mediante un procedimiento endoscópico.


Esto representa un cambio importante en la forma de pensar la cirugía prostática moderna.

 

Menor sangrado y un perfil perioperatorio favorable

El láser de Holmio permite realizar una adecuada coagulación durante la intervención. Esto contribuye a controlar el sangrado y puede resultar especialmente relevante en determinados pacientes.


No significa que la cirugía esté libre de sangrado ni que todos los pacientes tengan el mismo riesgo. La valoración individual continúa siendo indispensable.

 

Puede ofrecer resultados duraderos

La HoLEP no solamente busca mejorar los síntomas temporalmente: al retirar el adenoma obstructivo, ofrece una solución anatómica de larga duración.


Una revisión sistemática publicada en 2025 que evaluó resultados con seguimientos de cinco años o más encontró que HoLEP mantenía resultados funcionales a largo plazo, con una tasa media de reintervención de aproximadamente 4.1% en los estudios analizados, aunque los autores señalan limitaciones relacionadas con la heterogeneidad y disponibilidad de datos a muy largo plazo.

 

Se obtiene tejido para estudio histopatológico

A diferencia de algunas técnicas que destruyen o vaporizan el tejido prostático, durante HoLEP se extrae tejido que puede enviarse a patología.


Esto permite identificar de manera incidental lesiones que no necesariamente habían sido detectadas previamente.

 

¿Qué ocurre después de la cirugía?

Una de las preguntas más frecuentes es: "¿Cuánto tiempo voy a estar fuera de mi vida normal?"


La respuesta depende de cada paciente, pero una de las ventajas de la cirugía endoscópica es precisamente que permite una recuperación relativamente rápida.


Después de HoLEP es habitual colocar una sonda urinaria durante un periodo corto. La presencia de sangre en la orina durante los primeros días puede ser normal y suele disminuir progresivamente.


Una vez retirada la sonda, el paciente debe comprobar que puede orinar adecuadamente antes de abandonar el hospital. Dependiendo de la evolución, muchos pacientes pueden continuar su recuperación en casa poco tiempo después del procedimiento.


Durante los primeros días puede existir urgencia urinaria, aumento de la frecuencia, ardor al orinar o pequeños episodios de sangrado. Estos síntomas suelen mejorar progresivamente.


La recuperación completa no debe entenderse como "sentirse perfecto al día siguiente". La próstata y la vejiga necesitan un periodo de adaptación. Algunos síntomas irritativos pueden persistir durante varias semanas y mejorar gradualmente.


Durante la recuperación se recomienda evitar esfuerzos físicos importantes, levantar objetos pesados y actividades que puedan incrementar el sangrado hasta que el urólogo indique que es seguro retomarlas.


¿La HoLEP afecta la función sexual?

Esta es una de las preocupaciones más importantes —y más legítimas— de los pacientes.

La HoLEP generalmente no tiene como objetivo afectar la erección, y los estudios disponibles muestran que el impacto sobre la función eréctil es comparable al de otras técnicas quirúrgicas prostáticas.


Sin embargo, existe una consecuencia que debe explicarse claramente antes de la cirugía: la eyaculación puede cambiar.


Después de una enucleación prostática es frecuente presentar ausencia o disminución marcada del semen durante el orgasmo, fenómeno relacionado con la alteración de la eyaculación hacia adelante. Esto no significa necesariamente pérdida del orgasmo ni impotencia.


Para algunos pacientes es un efecto secundario menor; para otros puede ser un factor decisivo. Por eso, desde mi perspectiva como Urólogo, la función sexual debe formar parte de la conversación antes de elegir una técnica y no ser un tema que se explique después de la cirugía.


Existen modificaciones técnicas destinadas a preservar la eyaculación en pacientes seleccionados, pero los resultados no son universales y pueden implicar compromisos respecto a la eficacia o al riesgo de requerir una nueva intervención.


¿Cuáles son los riesgos de HoLEP?

Aunque HoLEP es una técnica segura cuando se realiza en pacientes correctamente seleccionados y por cirujanos entrenados, ninguna cirugía está exenta de riesgos.


Entre las complicaciones posibles se encuentran sangrado, infección urinaria, dificultad temporal para orinar, urgencia y frecuencia urinaria, estrechez de la uretra, contractura del cuello vesical y necesidad de procedimientos adicionales.


Uno de los efectos que más preocupa a los pacientes es la incontinencia urinaria. Después de HoLEP puede presentarse pérdida temporal de orina, particularmente durante las primeras semanas. En la mayoría de los pacientes mejora conforme los tejidos y el mecanismo de continencia se recuperan, aunque existe un pequeño riesgo de incontinencia persistente.


El riesgo individual depende de múltiples factores, como edad, tamaño de la próstata, función de la vejiga, antecedentes de cirugía, características anatómicas y experiencia del cirujano.


Precisamente, la experiencia es especialmente importante en HoLEP. Las guías europeas destacan que la experiencia del cirujano es uno de los factores que más influyen en la aparición de complicaciones y recomiendan entrenamiento y programas de mentoría para superar la curva de aprendizaje.


HoLEP frente a otras cirugías de próstata: ¿cuál es mejor?

No existe una única cirugía "mejor" para todos los pacientes.


La resección transuretral de próstata (RTUP), las técnicas de vaporización con láser, la enucleación con láser de Holmio, la enucleación con láser de Tulio y otras tecnologías tienen indicaciones específicas.


La gran fortaleza de HoLEP es que combina enucleación anatómica, independencia del tamaño prostático, buenos resultados funcionales y una demostrada durabilidad.


Por eso, la pregunta correcta no debería ser solamente "¿qué láser es el más moderno?", sino "¿qué procedimiento ofrece el mejor equilibrio entre eficacia, seguridad, preservación funcional y expectativas para mi caso particular?"


La tecnología es una herramienta. El resultado depende también de una correcta selección del paciente, una técnica quirúrgica adecuada y la experiencia del especialista.

 

Una cirugía moderna, pero no una decisión automática

La llegada de HoLEP representa uno de los avances más importantes en la cirugía de la hiperplasia prostática benigna. Actualmente, tanto las guías europeas como las recomendaciones estadounidenses la consideran una alternativa establecida para el tratamiento quirúrgico de los síntomas urinarios asociados con HPB.


Pero hay algo que considero todavía más importante: la medicina moderna no consiste en ofrecer la tecnología más nueva a todos, sino en elegir la tecnología adecuada para cada paciente.


HoLEP puede ser una excelente opción para un hombre con una próstata muy grande, síntomas urinarios importantes y necesidad de una solución duradera. Para otro paciente, una técnica diferente puede ser más conveniente, especialmente si sus prioridades incluyen determinados aspectos de la función sexual o existen características anatómicas particulares.


La decisión debe tomarse después de conocer el tamaño y la anatomía de la próstata, la intensidad de los síntomas, el estado de la vejiga, los medicamentos utilizados, los antecedentes médicos y quirúrgicos y, por supuesto, las expectativas personales.

 

Cuando la próstata deja de ser un problema de "edad"

Orinar varias veces durante la noche, tener un chorro débil o vivir con la sensación de que la vejiga nunca se vacía por completo no debería asumirse simplemente como una consecuencia inevitable de envejecer.


La hiperplasia prostática benigna tiene tratamiento y, cuando es necesario recurrir a la cirugía, hoy existen alternativas altamente especializadas como la enucleación de próstata con láser de Holmio (HoLEP).


Su capacidad para tratar próstatas de prácticamente cualquier tamaño, retirar de forma anatómica el tejido obstructivo, ofrecer excelentes resultados funcionales y mantener una buena durabilidad la ha convertido en una de las técnicas más relevantes de la urología moderna.


La clave, sin embargo, no está únicamente en el láser. Está en hacer el diagnóstico correcto, seleccionar adecuadamente al paciente y contar con un urólogo que tenga experiencia específica en la técnica.


Si los síntomas urinarios están afectando el sueño, la vida sexual, el trabajo, los viajes o simplemente la tranquilidad cotidiana, vale la pena hablar con un especialista. Porque hoy, tener una próstata grande no significa necesariamente tener que aprender a vivir con una mala calidad de vida.