Mitos y realidades de la Diálisis: lo que debes saber sobre este tratamiento renal
¿Qué es la diálisis?
La Diálisis es un procedimiento que sustituye parcialmente la función de los riñones, ayudando a eliminar toxinas, sales y líquidos del organismo cuando estos órganos dejan de funcionar adecuadamente.
Existen dos tipos principales de diálisis:
- Hemodiálisis: se realiza en una clínica o unidad especializada. La sangre del paciente se extrae, pasa por un filtro (dializador) que la limpia y luego regresa al cuerpo.
- Diálisis peritoneal: se realiza en casa. Utiliza el peritoneo (una membrana que recubre la cavidad abdominal) como filtro natural para eliminar desechos mediante una solución especial que se introduce y drena del abdomen varias veces al día.
Ambos métodos son eficaces; la elección depende del estado de salud del paciente, su estilo de vida y las recomendaciones del nefrólogo.
Mito 1: “La diálisis es el final de la vida”
Uno de los mitos más comunes es pensar que iniciar diálisis significa perder calidad de vida o depender completamente de máquinas. En realidad, ocurre todo lo contrario:
la diálisis brinda la oportunidad de seguir viviendo con bienestar, evitando complicaciones graves como el exceso de líquidos en el cuerpo, la intoxicación por urea o los problemas cardíacos derivados del mal funcionamiento renal.
Los pacientes que siguen correctamente su tratamiento pueden trabajar, estudiar, viajar y convivir normalmente.
El éxito del procedimiento depende, en gran parte, de la disciplina con las sesiones, el cuidado de la alimentación y la comunicación constante con el equipo médico.
Mito 2: “La diálisis es un procedimiento doloroso”
Otro mito frecuente es creer que la diálisis causa dolor. La realidad es que el tratamiento no duele, aunque puede generar molestias leves y temporales.
En la hemodiálisis, puede sentirse una ligera incomodidad al insertar las agujas, pero durante la sesión, el paciente suele estar relajado y bajo monitoreo constante.
En el caso de la diálisis peritoneal, se puede experimentar una sensación de presión o llenado en el abdomen al inicio del tratamiento, pero esta desaparece conforme el cuerpo se adapta.
El personal médico capacitado supervisa todo el proceso para garantizar una experiencia segura, tranquila y sin dolor. Si existen molestias, se ajustan los parámetros del tratamiento o se cambia el tipo de insumo para mayor confort.
Mito 3: “La diálisis reemplaza completamente a los riñones”
La diálisis no sustituye todas las funciones de los riñones, aunque sí realiza una parte esencial de su trabajo: eliminar desechos y líquidos del cuerpo.
Sin embargo, los riñones también cumplen funciones hormonales y metabólicas importantes, como regular la presión arterial, producir eritropoyetina (hormona que estimula la formación de glóbulos rojos) y mantener la salud de los huesos.
Por ello, los pacientes en diálisis deben seguir una dieta personalizada, tomar medicamentos y acudir a revisiones periódicas con su especialista.
La combinación de tratamiento médico, alimentación adecuada y control regular permite mantener una vida activa y saludable.
Realidades de la diálisis
- La diálisis salva vidas: gracias a ella, los pacientes con insuficiencia renal pueden mantener el equilibrio químico del cuerpo y evitar complicaciones graves
- No limita la vida cotidiana: con los cuidados adecuados, una persona en diálisis puede trabajar, hacer ejercicio moderado y convivir normalmente
- Los avances médicos han mejorado la calidad del tratamiento: hoy en día existen equipos más seguros, cómodos y silenciosos, además de programas de diálisis domiciliaria que brindan mayor independencia
La clave está en la educación del paciente y su familia, así como en la colaboración con un equipo multidisciplinario que incluya al nefrólogo, enfermero y nutriólogo.
Cuidados básicos para pacientes en diálisis
Para mantener un buen estado de salud, es importante seguir algunas recomendaciones médicas:
- Cuidar el acceso vascular o peritoneal para prevenir infecciones
- Seguir una dieta baja en sodio, potasio y fósforo, indicada por un nutriólogo especializado
- Controlar el consumo de líquidos según las indicaciones del nefrólogo
- Asistir puntualmente a las sesiones de diálisis y a las revisiones médicas
- Evitar la automedicación y los remedios sin supervisión profesional
Estos hábitos permiten que el tratamiento sea más efectivo y que el paciente mantenga una vida estable y activa.
La diálisis no es un castigo ni un punto final, sino una herramienta médica que prolonga la vida y mejora su calidad cuando los riñones dejan de funcionar correctamente.
Los mitos en torno a este tratamiento suelen surgir del miedo y la desinformación, pero con la guía de un especialista en Nefrología, es posible despejar dudas y vivir plenamente.