

La cirugía de reemplazo articular se describe como la sustitución de una articulación por componentes metálicos.
Las articulaciones que se pueden reemplazar son cadera, rodillas, hombros, tobillos y codos. Esta cirugía se realiza cuando una persona sufre un desgate de grado IV, lo que implica dolor intenso, y que posteriormente se transforma en una deformidad articular. Esta cirugía debe de ser realizada por un traumatólogo certificado.
Es importante realizar un reemplazo articular ya que el tener una anormalidad en cadera, rodilla, tobillo o alguna otra articulación, la calidad de vida del paciente se ve directamente afectada, impidiéndole realizar sus actividades diarias e incluso, las básicas como caminar, pararse o comer.
La función de la prótesis es sustituir los componentes óseos que conforman la articulación. Existen varios tipos, desde hemiprótesis, prótesis de superficie, completas, cementadas, no cementadas, cerámicas, aleaciones de titanio, entre otras. Como todos los procedimientos quirúrgicos existen pros y contras:
Sin embargo, recuerda que las valoraciones preoperatorias (exámenes de sangre, electrocardiograma y radiografía del tórax), y la correcta selección de los candidatos para el reemplazo articular previenen los riesgos.