¿ChatGPT es mi terapeuta? Lo que dice una Psicóloga sobre usar IA para hablar de Ansiedad y Depresión
Cada vez es más común que las personas recurran a una aplicación de inteligencia artificial cuando se sienten mal, incluso antes de acudir con un profesional de la salud. La facilidad para acceder a estas herramientas, la rapidez de sus respuestas y la posibilidad de hablar sin sentirse juzgado pueden hacer que una persona encuentre en la IA un espacio para expresar aquello que le preocupa.
Sin embargo, ¿puede una inteligencia artificial sustituir el acompañamiento de un profesional de la salud mental? ¿En qué momento hablar con ChatGPT puede convertirse en un problema? ¿Qué riesgos existen al utilizar una IA para interpretar síntomas de Ansiedad o Depresión?
¿Por qué cada vez más personas recurren a una IA cuando se sienten mal?
Actualmente es común escuchar dentro de la consulta a pacientes que, antes de acudir a atención con un profesional, consultaron alguna aplicación de IA para obtener ayuda, contención u orientación psicológica. Sin embargo, afortunadamente, en ocasiones llegan a la consulta psicológica, ya sea por la necesidad de hacerlo o porque la misma aplicación les ha recomendado buscar ayuda con un profesional.
Una de las razones por las que las personas recurren a la IA cuando se sienten mal tiene que ver con el miedo a ser juzgadas. También puede existir una renuencia a que alguien más conozca su malestar, aunque precisamente en compartirlo con otra persona pueda encontrarse parte de la liberación y ayuda que están buscando.
Esta renuencia puede estar relacionada con experiencias anteriores. Algunas personas pueden sentir miedo de ser juzgadas porque consideran que están exagerando o porque piensan que aquello que les sucede solamente les ocurre a ellas. También es posible que hayan sido criticadas o invalidadas anteriormente por amigos, familiares o incluso por algún profesional de la salud, cuando ha faltado una postura de empatía y sensibilización ante el dolor del otro.
La facilidad y rapidez de la inteligencia artificial
Otra razón para recurrir a la IA es la facilidad de entrar al navegador y emplear poco esfuerzo para obtener una respuesta que se está buscando, aunque no siempre se encuentre.
El simple hecho de sentir que se está haciendo algo por el propio bienestar puede aliviar la urgencia del momento. A esta facilidad se suma la rapidez con la que actualmente se busca una solución o una respuesta.
Esta cultura naciente de la inmediatez puede impulsar a las personas a buscar ayuda a través de estos medios. Sin embargo, es importante tener presente que la tecnología y todas sus aplicaciones son herramientas de ayuda o facilitación de procesos, pero no son una sustitución de lo que la persona puede y debe hacer.
Tampoco sustituyen el contacto y el vínculo humano que se establece al compartir tiempo, espacio y emociones con otro ser humano.
Cuando aceptar que se necesita ayuda resulta difícil
En ocasiones existe una dificultad del paciente o consultante para aceptar que necesita ayuda, puesto que lleva toda su vida creyendo que puede hacerlo por sí mismo o resolver las cosas de manera independiente.
En estos casos, puede pensar que únicamente necesita algo sencillo y rápido, como realizar una consulta o hacer una pregunta a una IA.
¿Qué puede aportar una IA que quizá no encontramos en nuestro entorno?
Poder mantener una conversación desde el teléfono móvil personal o desde la computadora, a los que nadie más tiene acceso, brinda una sensación de privacidad y confidencialidad “a salvo” del juicio o evaluación del otro.
Cuando un paciente llega a una consulta, independientemente del área de la salud de que se trate, llega con precaución y reserva respecto a cómo será la persona que lo atienda, así como con la expectativa de encontrar aquello que está buscando.
Entrar en contacto con otro ser humano implica establecer una conexión y un vínculo en el que no sabemos qué encontraremos. En cambio, utilizar la tecnología puede brindar mayor confianza y apertura desde el inicio porque no existe ese riesgo de juicio o evaluación.
Sin embargo, tampoco existe la posibilidad de encontrar dentro de ese mismo vínculo la contención, validación e intervención necesarias.
Es decir, la IA puede brindar cierto “anonimato”, pero también deja la duda y la falta de imparcialidad, dado que, dependiendo del tema, tiende a dar la razón de manera justificada y motiva a la persona a actuar sus deseos, siempre y cuando esto no implique un riesgo o daño para la persona.
Quizás, a partir de aquí, surge una pregunta importante: ¿qué no puede aportar la IA que un profesional de la salud sí?
¿En qué momento hablar con ChatGPT puede convertirse en un problema?
Hablar con ChatGPT puede convertirse en un problema cuando se adopta como si cumpliera la función y el propósito de sustituir a un profesional.
También puede convertirse en un problema cuando sus respuestas e interacciones se asumen como realidades y verdades absolutas, y se actúa en consecuencia.
Esto ocurre cuando la persona deja de observarse o cuestionarse para abrirse a otras posibilidades y toma esa información y ese espacio como algo único, válido y cierto.
El problema aparece también cuando la IA se considera como un servicio de salud mental.
¿Puede una IA detectar que estamos entrando en una depresión?
La IA puede detectar que una persona se encuentra en riesgo y derivarla a alguna instancia para obtener atención. En ese sentido, cumple nuevamente la función de ser una herramienta de ayuda e información, pero no de salvación o atención profesional.
En muchas ocasiones, cuando las personas buscan información sobre temas médicos o de salud, la IA tiende a derivar al consultante con un profesional que pueda brindar información y atención más precisa para poder actuar de manera oportuna y personalizada.
Incluso ofrece ayuda para encontrar a los especialistas que pueden ayudar y brinda líneas telefónicas de atención.
Los riesgos de autodiagnosticarse con IA
El principal riesgo es convertir a la IA en un médico especialista y al internauta en un paciente enfermo.
Esto puede incrementar de manera casi automática el miedo, la angustia y la creación de escenarios catastróficos. La persona puede comenzar a imaginar la forma en que cambiará su vida a partir de la enfermedad o padecimiento que se ha diagnosticado únicamente por haber escrito sus síntomas en el buscador.
Sin embargo, ese diagnóstico no cuenta con las pruebas correspondientes. Puede faltar la consulta con un especialista, los estudios de laboratorio en caso de ser necesarios y el plan y tratamiento posible para el padecimiento.
En algunos casos, esta situación puede conducir a ataques de Ansiedad, malestar emocional y preocupación intensa. También puede generar tristeza real por imaginar el cuerpo enfermo y pensar en lo que implicaría.
Estos pensamientos y emociones pueden empeorar el estado de salud, razón por la cual es importante acudir a consulta con el especialista indicado.
¿Qué ocurre cuando una persona empieza a contarle a un chatbot cosas que no se atreve a contarle a nadie?
Cuando una persona comienza a contarle a un chatbot aquello que no se atreve a contarle a nadie, puede empezar a sentir que ya no necesita más ayuda psicológica.
Esto puede suceder porque la interacción puede producir la sensación de bienestar momentáneo que estaba buscando. Además, si el malestar vuelve, tiene nuevamente un acceso fácil para contar o “hablar” con el chat en cualquier momento.
De esta manera, existe el riesgo de reforzar determinadas ideas o pensamientos y asumirlos como ciertos, puesto que puede dejarse fuera el contexto real de la situación y abordarse el tema desde una única visión.
¿Puede una IA reforzar pensamientos negativos en lugar de ayudarnos?
Es posible que algunas ideas queden sesgadas y matizadas desde la mirada y perspectiva de quien consulta a la IA.
La persona puede brindar una versión parcial y subjetiva de lo que está ocurriendo, que puede convertirse en la realidad que vive. De esta manera, esa interpretación puede impulsar el malestar, la Ansiedad o las emociones negativas.
Por ello, la manera en que se presenta una situación y la perspectiva desde la que se consulta pueden influir en la forma en que la persona interpreta aquello que está viviendo.
¿Hay situaciones en las que nunca recomendaría recurrir a una IA?
La IA no debe utilizarse como una sustitución de la atención médica o de salud mental.
Como se ha mencionado, es importante recordar que la tecnología es una herramienta de ayuda para las tareas humanas. Sin embargo, muchas veces existe una comprensión equivocada de su uso y se emplea de tal forma que puede llegar a tomar el lugar, por el uso que se le da, de un sustituto o alternativa de la atención especializada.
¿Cómo debería utilizarse correctamente la IA como complemento y no sustituto de la terapia?
La IA puede ser una herramienta de información, quizá un punto de partida o un medio de orientación.
También existen aplicaciones para llevar notas, diarios, escribir pensamientos e ideas, entre otras posibilidades que no necesariamente implican una devolución o una “falsa interacción”.
Estos espacios pueden utilizarse para desahogar, depositar y expresar ideas, pensamientos y emociones que más adelante pueden llevarse al espacio psicoterapéutico, si la persona lo considera necesario.
De esta manera, la herramienta puede formar parte de un proceso como un espacio para expresar aquello que se está pensando o sintiendo, sin asumir que esa interacción sustituye el espacio psicoterapéutico.
¿Qué debería hacer una persona si ya siente que “necesita” hablar con la IA todos los días?
Si una persona experimenta la necesidad de interactuar con la IA todos los días, podría estar hablando de una necesidad de ayuda y atención profesional indispensable.
Quizás haya mucho por hablar y expresar, y la creación de una dependencia hacia un espacio tecnológico sea solamente la manifestación o expresión de una necesidad presente que no se está satisfaciendo desde su origen; es decir, desde aquello que le está faltando a la persona o desde lo que realmente necesita.
Es peligroso que la persona deposite sobre la IA el cumplimiento de funciones que solamente pueden obtenerse a través del vínculo y contacto humano.
Tener una respuesta inmediata y “siempre satisfactoria” puede obstaculizar que la persona pueda regularse, pueda tolerar y pueda pensarse de otra manera al ser pensada por otra persona.
También puede impedir que desarrolle la paciencia que se requiere para poder sanar y desarrollar un proceso psicoterapéutico vincular, en el que se trabaja de ida y vuelta dentro de una interacción humana.
ChatGPT puede ser una herramienta, pero no un sustituto de la atención profesional.

