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Hábitos que dañan tu corazón: fumar, dormir mal, tu corazón también está expuesto

La salud cardiovascular no depende de un solo hábito. El riesgo para el corazón y los vasos sanguíneos se construye a lo largo del tiempo y puede aumentar cuando varios factores modificables se acumulan, como el tabaquismo, el sedentarismo, una alimentación poco saludable, el consumo excesivo de alcohol y el mal control de enfermedades como la Hipertensión Arterial y la Diabetes.


Fumar o vapear: tu corazón también está expuesto

Fumar es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular modificables. El consumo de tabaco y la exposición al humo pueden aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular, mientras que dejar de fumar contribuye a reducirlo.


Vapear tampoco debe considerarse inocuo para el corazón. Los cigarrillos electrónicos pueden contener nicotina y otras sustancias potencialmente dañinas; además, la nicotina puede aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial. La evidencia sobre los efectos a largo plazo continúa desarrollándose, pero las principales organizaciones de salud no consideran seguros los productos de vapeo.


Pasar demasiado tiempo sentado

La actividad física insuficiente es otro factor relacionado con un mayor riesgo cardiovascular. Pasar gran parte del día sentado y realizar poco movimiento reduce las oportunidades de mantener una buena salud cardiovascular.


No se trata únicamente de hacer ejercicio

Realizar ejercicio es importante, pero también conviene evitar largos periodos continuos de inactividad. Incorporar movimiento a lo largo del día puede formar parte de una estrategia más amplia para cuidar el corazón. La Organización Mundial de la Salud identifica la inactividad física como uno de los principales factores de riesgo modificables para las enfermedades cardiovasculares.


Comer ultraprocesados con frecuencia

Una alimentación basada de forma habitual en productos ultraprocesados puede favorecer un patrón dietético con exceso de sodio, azúcares añadidos y grasas de baja calidad nutricional.


Algunos alimentos ultraprocesados también pueden contribuir a un consumo excesivo de calorías. Una mayor ingesta de estos productos se ha asociado con resultados adversos para la salud cardiometabólica, mientras que los patrones de alimentación cardioprotectores priorizan alimentos mínimamente procesados, frutas, verduras, cereales integrales y fuentes saludables de proteínas y grasas.


No todos los alimentos procesados son iguales

El objetivo no es pensar que cualquier alimento procesado es automáticamente perjudicial. Lo importante es observar el patrón general de alimentación y la frecuencia con la que se consumen productos ultraprocesados, especialmente cuando desplazan alimentos de mayor calidad nutricional.


Dormir mal también puede afectar al corazón

Dormir no es simplemente un periodo de descanso. La duración, la calidad y la regularidad del sueño forman parte de la salud cardiovascular.


Dormir de forma insuficiente o tener un sueño de mala calidad se ha relacionado con factores como Hipertensión Arterial, alteraciones metabólicas y un mayor riesgo cardiovascular. Para la mayoría de los adultos, las recomendaciones generales sitúan el sueño adecuado en alrededor de 7 a 9 horas por noche, aunque las necesidades pueden variar entre personas.


Vivir con estrés crónico

El estrés ocasional forma parte de la vida. El problema puede aparecer cuando se mantiene durante periodos prolongados y afecta tanto al organismo como a los hábitos cotidianos.


El estrés crónico puede contribuir al aumento de la presión arterial y también favorecer conductas que afectan la salud cardiovascular, como fumar, dormir mal, reducir la actividad física, consumir más alcohol o no seguir adecuadamente los tratamientos médicos.


Manejar el estrés también es cuidar el corazón

No existe una única estrategia que funcione para todas las personas. La actividad física, el descanso, las relaciones sociales, las técnicas de relajación y, cuando sea necesario, el acompañamiento profesional pueden formar parte de un abordaje individualizado.


El consumo excesivo de alcohol

El consumo nocivo de alcohol es uno de los factores de riesgo modificables relacionados con las enfermedades cardiovasculares.


Reducir o evitar el consumo excesivo forma parte de las estrategias de prevención. Además, las recomendaciones actuales de salud cardiovascular señalan que las personas que no consumen alcohol no deberían empezar a hacerlo por motivos de salud.


No controlar la Hipertensión Arterial

La Hipertensión Arterial puede no producir síntomas evidentes durante mucho tiempo. Sin embargo, una presión arterial elevada puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular, infarto cerebral y otras complicaciones.


Por esta razón, conocer las cifras de presión arterial y seguir el tratamiento indicado cuando existe un diagnóstico es fundamental. El tratamiento puede incluir cambios en el estilo de vida y, en algunos pacientes, medicamentos prescritos por un profesional de la salud.


Ignorar la Diabetes o los niveles elevados de glucosa

La glucosa elevada puede afectar los vasos sanguíneos y formar parte del conjunto de factores que incrementan el riesgo cardiovascular.


Cuando existe Diabetes o alguna alteración del metabolismo de la glucosa, el seguimiento médico y el control individualizado pueden ayudar a reducir el riesgo de complicaciones. La prevención cardiovascular no consiste únicamente en controlar el azúcar en sangre, sino también en vigilar otros factores como la presión arterial, el colesterol, el peso y los hábitos de vida.


El riesgo aumenta cuando los hábitos se acumulan

Fumar, dormir poco, mantenerse sedentario, llevar una alimentación poco saludable y no controlar enfermedades como la Hipertensión Arterial o la Diabetes no son factores aislados. Con frecuencia se acumulan y pueden potenciar el riesgo cardiovascular.


La buena noticia es que muchos de estos factores son modificables. No es necesario cambiar todos los hábitos de un día para otro. Dejar el tabaco, aumentar progresivamente la actividad física, mejorar la calidad de la alimentación, cuidar el descanso y mantener un control médico adecuado pueden formar parte de un proceso gradual para proteger el corazón.


¿Cuándo consultar a un especialista?

Una valoración cardiovascular puede ser especialmente importante si existen antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, Hipertensión Arterial, Diabetes, colesterol elevado, obesidad, tabaquismo u otros factores de riesgo.


También es recomendable consultar si aparecen síntomas como dolor o presión en el pecho, falta de aire, palpitaciones, desmayos o una disminución importante de la tolerancia al esfuerzo. La valoración puede realizarla un especialista en Cardiología, quien determinará los estudios y medidas preventivas necesarios según las características de cada paciente.