La recuperación comienza antes de entrar al quirófano
Cuando se piensa en una cirugía exitosa, la atención suele centrarse en lo que ocurre dentro del quirófano.
Sin embargo, existe una pregunta que pocas veces se plantea:
¿Qué tan preparado llega el paciente a la cirugía?
Dos personas pueden someterse a una cirugía similar y tener recuperaciones completamente diferentes. La diferencia no siempre está en la operación. En muchos casos está en las condiciones en las que cada paciente llega al procedimiento.
Factores como:
- Estado nutricional
- Presencia de inflamación crónica
- Control de enfermedades metabólicas
- Masa muscular
- Capacidad del sistema inmune para responder adecuadamente
Estos factores pueden influir en la forma en que el organismo enfrenta el estrés quirúrgico e inicia los procesos de reparación y cicatrización.
¿Qué es la inmunocirugía?
Con el tiempo comencé a observar que pacientes sometidos a procedimientos similares podían tener recuperaciones muy diferentes. Al analizar esos casos, encontré que el estado nutricional, la inflamación, el control metabólico y la respuesta inmunológica jugaban un papel importante en cómo el cuerpo enfrentaba la recuperación.
Eso me llevó a profundizar en algo que ya formaba parte de mi formación. Durante mi Maestría en Ciencias en Inmunología estudié de forma rigurosa cómo responde el sistema inmune ante el estrés, la infección y la inflamación crónica. Lo que aprendí entonces transformó mi forma de entender la recuperación quirúrgica.
A esta forma de entender la preparación y recuperación de mis pacientes la llamo inmunocirugía. El objetivo no es únicamente realizar una cirugía exitosa, sino ayudar al paciente a llegar en las mejores condiciones posibles al procedimiento y crear las condiciones para que su cuerpo pueda recuperarse después.
La recuperación ocurre lejos del quirófano
La cirugía suele ocupar unas cuantas horas. La recuperación puede extenderse durante semanas o meses, y es durante ese periodo cuando aparecen la mayoría de las dudas. Una molestia inesperada, un cambio en la herida o simplemente la duda de si algo es normal pueden generar ansiedad cuando la persona ya está en casa y lejos del entorno hospitalario.
Con el tiempo entendí que el acompañamiento posterior también forma parte del tratamiento. Y hay una frase que suelo repetir con frecuencia: los pacientes valoran más el acompañamiento que la propia cirugía.
Creo que ocurre porque la recuperación no es únicamente un proceso biológico. También es una experiencia humana.
Cuando describen su experiencia, mis pacientes rara vez hablan de aspectos técnicos de la cirugía. Lo que suelen recordar con más claridad es si fueron escuchados, si tuvieron respuestas cuando aparecieron dudas y si se sintieron acompañados durante una etapa que suele estar llena de incertidumbre.
Por eso, una parte importante de mis consultas consiste en entender qué es lo que más le preocupa a la persona que tengo enfrente. No todos llegan con las mismas dudas ni con los mismos miedos. Algunos están preocupados por el diagnóstico, otros por la recuperación y otros por el impacto que el tratamiento tendrá en su vida cotidiana.
Muchas veces, antes de hablar de la cirugía, es más importante escuchar.
Si tienes una cirugía próxima, programada o reciente, y quieres entender cómo prepararte o recuperarte mejor, ese es exactamente el punto de partida de una primera consulta.


