topdoctors logo
EspecialidadesEnfermedadesClínicas y CentrosDentistas
Zona para profesionales

Pide una cita

Teclea el nombre de la Especialidad, Tratamiento, Patología o Prueba Médica buscada

  • Inicio
  • Artículos médicos
  • Psicología
  • La vejez y la posición depresiva

La vejez y la posición depresiva

Dr. Junípero Méndez Martínez
Escrito por: Dr. Junípero Méndez Martínez Psiquiatra en Monterrey
Publicado el: 02/06/2025 Editado por: Amairani Rua el 02/06/2025

La vejez es una etapa de la vida que se caracteriza por ser la última fase del proceso continuo de envejecimiento.

 

La Depresión en las personas mayores, comúnmente abordada desde una perspectiva psiquiátrica o neurológica, puede enriquecerse con una lectura más profunda desde el campo del psicoanálisis. Desde esta perspectiva, se plantea una hipótesis provocadora: la Depresión en la vejez podría deberse, en muchos casos, a una insuficiente elaboración de la posición depresiva, entendida en los términos del pensamiento kleiniano.


Este enfoque surge del trabajo clínico de un psiquiatra en el Instituto Geriátrico y Gerontológico de Nuevo León, quien, en los últimos cinco años, ha observado de manera continua el comportamiento psíquico de adultos mayores, al tiempo que ha mantenido su labor en centros de rehabilitación para personas con adicciones. Esta dualidad clínica ha permitido establecer una comparación enriquecedora entre dos poblaciones con polaridades opuestas en su funcionamiento psíquico.


Durante la enseñanza de la teoría de relaciones de objeto en un instituto de psicoanálisis, el especialista ha mantenido una postura crítica pero profundamente respetuosa hacia las ideas de Melanie Klein. Reconoce que los valiosos aportes de esta autora, muchas veces oscurecidos por un estilo reiterativo y una cronología ontogenética poco verosímil y siguen siendo fundamentales para comprender la subjetividad humana.


La noción de “posición” como estructura mental

Uno de los conceptos más fértiles del pensamiento kleiniano es el de “posición”, entendido como una configuración psíquica que estructura la relación entre el sujeto y su entorno, mediada por tipos específicos de angustia. En particular, la posición depresiva representa un logro del desarrollo: permite al individuo reconocerse como un sujeto histórico, producto de experiencias acumuladas, capaz de percibir que los otros también poseen subjetividad.

Previo a esta posición, se encuentra la posición esquizoparanoide, en la cual la mente aún no ha logrado integrar un sentido del yo cohesivo. En esta etapa primitiva, las experiencias se presentan como estados afectivos disgregados sin continuidad ni sentido histórico.


La progresión hacia la posición depresiva se da por la maduración neurológica y la internalización de vínculos con cuidadores, lo cual permite estructurar una narrativa de sí mismo y de los otros como entidades complejas, con aspectos contradictorios pero duraderos.


Con la llegada de esta nueva posición, el sujeto desarrolla la capacidad de reconocer la ambivalencia en sí mismo y en los demás. Comprende que puede dañar y ser dañado, que los logros no son absolutos y que la vida no es ni enteramente buena ni mala. Esta conciencia modula la omnipotencia infantil y permite disminuir el uso de defensas maníacas frente a la frustración.


La vejez como retorno o consolidación psíquica

La propuesta clínica y teórica planteada es que el envejecimiento normal implica una reorganización del funcionamiento psíquico que, en condiciones saludables, favorece la consolidación de la posición depresiva. Desde el punto de vista neurológico, es sabido que la vejez conlleva una disminución en la capacidad de procesamiento de estímulos presentes, deterioro sensorial y de la memoria de trabajo, junto con una activación sostenida de la evocación de recuerdos de largo plazo.


Este cambio en el perfil cognitivo se traduce en una disposición subjetiva hacia la retrospección, hacia el relato de una vida vivida. El anciano comienza a actuar como un narrador de su propia historia, observando con distancia los apremios del pasado, relativizando los logros y fracasos, y suavizando el impacto del presente. Este fenómeno, si se produce desde una base de funcionamiento psíquico depresivo (en sentido kleiniano), permite aceptar con mayor serenidad los límites físicos y la proximidad de la muerte.


En cambio, si el envejecimiento ocurre sin esta transición estructural, si el funcionamiento esquizoparanoide persiste, se observa una sintomatología depresiva caracterizada por Ansiedad, Hipocondría y una vivencia de amenaza inminente. El presente se experimenta como caótico, carente de sentido, plagado de exigencias imposibles de cumplir, en un cuerpo que ya no responde. Este estado psíquico no es nuevo, sino una continuación de una estructura no elaborada en etapas anteriores del desarrollo.


La función protectora y transformadora de la posición depresiva

La transición hacia una vejez saludable desde el punto de vista psicológico no solo protege contra la frustración mediante el repliegue hacia el mundo interno y los recuerdos; también representa un avance evolutivo. La aceptación de la ambivalencia no equivale a resignación, sino a una comprensión profunda de la propia humanidad. Permite abandonar la omnipotencia, las defensas maníacas y las idealizaciones extremas del pasado o del futuro.


Un anciano que ha integrado esta posición depresiva puede contemplar su vida como un todo, contradictorio, sí, pero íntegro. Puede dejar de buscar reparación constante, de obsesionarse con metas incumplidas, y comenzar a vivir con una serenidad que nace del relato más que de la conquista. Su subjetividad se expresa ya no a través de la lucha, sino del recuerdo y la aceptación.


Vejez, idealización y miedo a la muerte

Este planteamiento podría parecer, a primera vista, una idealización ingenua de la vejez, especialmente en un contexto cultural que valora la juventud, la belleza, la productividad y el presente inmediato. Sin embargo, esta visión crítica hacia la etapa final de la vida refleja, en realidad, un funcionamiento esquizoparanoide colectivo, que niega la muerte y enaltece el presente como única realidad válida.


La obsesión moderna por el logro, el éxito y el reconocimiento, que muchas veces colapsa la subjetividad adulta, podría estar en la base del sufrimiento psíquico en la vejez. El adulto que no logra hacer la transición hacia una posición más reflexiva, más subjetiva, enfrentará con desesperación la pérdida de capacidades y la cercanía del fin.


Una muerte habitada de sentido

Finalmente, uno de los frutos más profundos de la posición depresiva en la vejez es la posibilidad de mirar la muerte con una nueva perspectiva. Así como los vínculos con los objetos perduran más allá de su presencia física, el sujeto puede intuir que su función psíquica y emocional persiste en los otros incluso después de su partida. Esta conciencia permite enfrentar la muerte con aceptación, no como un vacío sin sentido, sino como el cierre de un ciclo que ha sido narrado, comprendido y finalmente, habitado.

Psicología en Monterrey
Psicólogos en su ciudad

Teclee el nombre de la Especialidad, de la Enfermedad o del Nombre del Doctor buscado

  • Sobre Top Doctors
  • Quiénes somos
  • ¿Por qué elegirnos?
  • Garantía de calidad
  • Cómo funciona el proceso de selección
  • Comité médico
  • Política de privacidad
  • Condiciones de uso
  • Política de cookies
  • Política de uso para aplicaciones de terceros
  • Profesionales de la salud
  • Doctores
  • Centros de excelencia
  • Empresas colaboradoras
  • Forme parte de Top Doctors
  • Top Doctors Awards
  • Nominar doctores
  • Atención al paciente
  • Directorios Médicos de Seguros
  • Sugerencias y preguntas
  • Preguntas más frecuentes
  • Todos los tratamientos médicos
  • Prensa y medios
  • Medios de comunicación
  • Artículos médicos
  • Idiomas

Contacto

…

+52 55 9331 5610

Redes sociales
CertificadosComodo Secure
Política de privacidad y Condiciones de uso

Top Doctors México | Av Ejército Nacional 216-Piso 9, Anzures, Miguel Hidalgo, 11590 Ciudad de México, CDMX