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Quistes de ovario: qué son, síntomas, diagnóstico y tratamiento

¿Qué son los ovarios?

Los ovarios son glándulas de secreción mixta del tamaño aproximado de un limón. La mujer nace con dos ovarios.


Por un lado, producen las hormonas femeninas (estrógenos y progesterona), las cuales son secretadas al torrente circulatorio (secreción interna) y ejercen su acción en todo el organismo, dando a la mujer sus características femeninas, como el ensanchamiento de las caderas, el crecimiento de las glándulas mamarias, la distribución triangular del vello púbico y la tersura de la piel, entre otras.


Por otro lado, la mujer nace con células especializadas en sus ovarios llamadas folículos primordiales, dentro de los cuales se encuentran los óvulos que alcanzarán su madurez durante un ciclo determinado. Al ser liberado el óvulo del ovario (ovulación o secreción externa) y fecundado por un espermatozoide en el tercio externo de la trompa de Falopio (fecundación), da origen a una nueva vida (embrión). Posteriormente, el embrión tardará entre 3 y 5 días en llegar al útero (cavidad uterina) para implantarse y desarrollarse el embarazo.


¿Qué son los quistes de ovario?

Los folículos primordiales son estimulados por la hormona folículo estimulante (FSH), la cual ocasiona el crecimiento y maduración de un folículo hasta alcanzar un diámetro promedio de 2 cm (folículo maduro o primera fase del ciclo femenino).

Con mucha frecuencia encontraremos quistes en los ovarios de diferentes tamaños (entre 1 y 3 cm) sin que esto signifique que exista un problema, pues al liberarse el óvulo (ovulación), el quiste desaparece.

La palabra quiste implica una tumoración de contenido líquido.


Existen varios tipos de quistes ováricos:

Foliculares

Cuando el folículo maduro alcanza de 2 a 3 cm, está listo para liberar el óvulo. Por múltiples razones, si el folículo no se rompe, persiste el quiste y se forma lo que conocemos como quiste folicular. (Figura 7)

Quiste lúteo

A la mitad del ciclo femenino, el folículo maduro rompe y libera el óvulo. En ese sitio se forma una estructura bien organizada y muy vascularizada conocida como cuerpo lúteo o cuerpo amarillo.

Esta estructura produce progesterona (hormona de la segunda mitad del ciclo femenino) y desaparece espontáneamente en aproximadamente dos semanas (vida media del cuerpo lúteo). Cuando, por diferentes razones, no desaparece, se forma un quiste lúteo.

Si presenta sangrado en mayor o menor grado, se trata de un quiste lúteo hemorrágico, que en algunas ocasiones produce dolor y puede requerir tratamiento quirúrgico.

Cistoadenomas

Son propiamente los quistes de ovario. Pueden medir más de 6 cm y ser uni o multilobulados. (Figura 8).

Quistes dermoides (teratomas)

Son quistes que contienen células totipotenciales capaces de formar en su interior pelo, sebo, grasa, cuero cabelludo, dientes, entre otros tejidos. (Figuras 9 y 10)

Quistes paratubarios

Son quistes que se forman a un lado de los ovarios y generalmente involucran la trompa de Falopio derecha o izquierda.

Endometriomas

Son quistes que contienen dentro del ovario una cápsula con glándulas y estroma similar al endometrio, formando lo que se conoce como quistes de chocolate. (Figuras 13 y 14)




¿Qué síntomas ocasionan los quistes de ovario?

La mayoría de los quistes no provocan ningún síntoma.

Sin embargo, un quiste ovárico grande (5 a 6 cm o más) puede provocar:

  • Dolor pélvico.
  • Dolor sordo o intenso en la parte inferior del abdomen, del lado donde se encuentra el quiste.
  • Sensación de saciedad o pesadez en el abdomen.


Un gran número de mujeres presentan quistes en los ovarios en algún momento de su vida. La mayoría no presentan molestias o son mínimas y no afectan ni impiden llevar una vida normal.


La mayoría de los quistes ováricos desaparecen sin tratamiento en unos pocos meses.


Otros, como los quistes dermoides y los cistoadenomas, pueden crecer considerablemente, provocando que el ovario se desplace de su posición (generalmente cuando alcanzan 5 a 6 cm de diámetro). Esto aumenta la posibilidad de presentar una torsión ovárica, que produce una disminución o interrupción del flujo sanguíneo hacia el ovario y ocasiona un dolor muy severo de inicio repentino.


¿Cómo se diagnostican?

Un quiste de ovario puede detectarse durante una revisión de rutina, ya que muchos son asintomáticos.


Cuando la paciente presenta síntomas sospechosos, el estudio ideal para su diagnóstico es el ultrasonido transvaginal, que consiste en un dispositivo con forma de varilla (transductor) que envía y recibe ondas sonoras de alta frecuencia (ecografía) para generar una imagen del útero y los ovarios en un monitor.


El médico analiza la imagen para confirmar la existencia del quiste, identificar su ubicación y determinar si su contenido es sólido, líquido o una combinación de ambos.


También pueden diagnosticarse mediante tomografía o resonancia magnética.


¿Se pueden hacer malignos?

Los quistes malignos son más frecuentes en mujeres mayores de 40 años.


La mayoría de los quistes de ovario son benignos; sin embargo, cuando son malignos suelen ser asintomáticos.


Se sospecha malignidad cuando en el ultrasonido se observan vegetaciones o partes sólidas en la superficie o en el interior del ovario, así como cuando mediante Doppler se identifica neoformación de vasos sanguíneos en el quiste.


Durante la cirugía, en casos de sospecha, debe realizarse un estudio histopatológico transoperatorio para descartar o confirmar malignidad, lo que permitirá decidir el tratamiento correspondiente.


¿Qué tratamientos existen?

En caso de detectar un quiste en uno o ambos ovarios, el tratamiento debe individualizarse de acuerdo con varios parámetros:

  • Edad.
  • Síntomas.
  • Localización.
  • Tamaño.
  • Contenido líquido o sólido.
  • Crecimiento rápido.
  • Doppler color del quiste.


Cuando se trata de una mujer joven, generalmente se realiza un seguimiento, ya que los quistes tienden a desaparecer en unas semanas. Habitualmente se esperan entre 8 y 12 semanas para realizar una nueva valoración y observar la evolución de los quistes.


Cuando el quiste no desaparece y alcanza un tamaño de 5 cm o más, provocando molestias y dolor, puede ser necesario realizar cirugía para extirparlo.


La operación de un quiste de ovario suele realizarse mediante laparoscopía, debido a las ventajas que ofrece a las pacientes.


Los quistes en mujeres adultas y después de la menopausia generalmente no desaparecen por sí solos, por lo que es muy importante realizar un seguimiento para controlar que no continúen creciendo.


Si se requiere tratamiento quirúrgico, éste también puede llevarse a cabo mediante cirugía de mínima invasión, ya sea laparoscopía tradicional o cirugía asistida por robot, dependiendo de la experiencia del cirujano.


No debe olvidarse que, en estos casos, se requiere un estudio histopatológico transoperatorio para descartar o confirmar malignidad y realizar el tratamiento quirúrgico correspondiente.


Se ha observado una relación directa entre el rápido aumento de tamaño de los quistes ováricos y la posibilidad de formación de un tumor maligno en el ovario. Por ello, es muy importante realizar un seguimiento adecuado para evitar posibles riesgos.