Sarampión, la otra cara de la pandemia: Prevención, síntomas y complicaciones
El Sarampión es una de las enfermedades más contagiosas del mundo. En México se han estado tomado medidas de prevención para controlar los brotes, destacando la importancia de la vacunación.
¿Qué es el Sarampión?
El Sarampión es una enfermedad viral aguda y altamente contagiosa, causada por un virus del género Morbillivirus. Se caracteriza por fiebre alta, erupción cutánea y síntomas respiratorios.
Aunque se considera prevenible mediante vacunación, puede provocar complicaciones graves, especialmente en niños, personas inmunodeprimidas y malnutridas.
Un enemigo silencioso: la transmisión
La capacidad del virus para propagarse es alarmante: se transmite por vía aérea, a través de gotitas respiratorias al toser, estornudar o hablar. Incluso puede permanecer en el aire o en superficies por varias horas, infectando a personas que no estuvieron en contacto directo con el paciente.
Se estima que hasta el 90% de las personas no inmunizadas que entran en contacto con el virus se contagiarán. Esto significa que una persona puede contagiarse incluso sin contacto directo con un paciente, solo por estar en la misma habitación. Es tan contagioso que se requieren altas tasas de vacunación para evitar brotes.
Síntomas y señales de alerta
Los síntomas aparecen entre 7 y 14 días después de la exposición. El curso de la enfermedad incluye:
- Fiebre alta persistente
- Tos seca
- Secreción nasal
- Conjuntivitis (ojos rojos)
Posteriormente, aparecen:
- Manchas de Koplik (puntos blancos dentro de la boca)
- Erupción rojiza que inicia en la cara y se extiende al resto del cuerpo
- Malestar general, pérdida de apetito y dolor corporal
La fiebre puede ser persistente y alta, y el paciente puede sentirse decaído, con pérdida de apetito y dolor corporal.
Diagnóstico clínico del Sarampión y pruebas específicas
El diagnóstico se basa principalmente en la evaluación médica, los antecedentes de vacunación y la presencia de síntomas. Para confirmar la infección, se emplean:
- Pruebas serológicas: detección de anticuerpos IgM específicos contra el Sarampión
- Prueba PCR: identificación del material genético del virus en secreciones respiratorias
Estas herramientas son especialmente importantes durante brotes o para implementar medidas de salud pública.
Complicaciones del Sarampión
Contrario a la creencia de que es una “enfermedad de la infancia”, el Sarampión puede derivar en problemas graves:
- Neumonía: es la complicación más común y causa principal de muerte por Sarampión. Puede ser viral o bacteriana
- Otitis media: infección del oído medio, muy común en niños con Sarampión. Puede afectar la audición de manera temporal o permanente
- Crup (laringotraqueobronquitis): inflamación de la laringe y tráquea que produce dificultad respiratoria, tos perruna y estridor
- Diarrea severa: común en niños, puede provocar deshidratación peligrosa, especialmente en zonas con acceso limitado a servicios de salud
- Encefalitis aguda: inflamación del cerebro que ocurre en 1 de cada 1.000 casos. Puede dejar secuelas neurológicas como convulsiones, retraso mental o incluso ser mortal
- Panencefalitis esclerosante subaguda (SSPE): enfermedad cerebral degenerativa, tardía y mortal. Puede aparecer entre 7 a 10 años después del Sarampión, sobre todo en quienes se contagiaron antes de los 2 años
- Supresión inmunológica prolongada: el virus del Sarampión debilita el sistema inmune de forma prolongada, aumentando el riesgo de infecciones por otros agentes incluso después de la recuperación
¿Cómo prevenir el Sarampión?
La vacunación es la única herramienta eficaz para evitar la propagación del Sarampión. La vacuna triple viral (SRP: Sarampión, rubéola y parotiditis) está incluida en los esquemas nacionales de vacunación.
El esquema recomendado consiste en:
- Primera dosis: a los 12 meses de edad
- Segunda dosis: entre los 15 y 18 meses, o antes del ingreso escolar
En situaciones de brote, se puede administrar una dosis adicional desde los seis meses (que no sustituye las oficiales). También se recomienda vacunar a adultos jóvenes sin evidencia de vacunación previa o infección.
Brotes recientes: un retroceso prevenible
El resurgimiento del Sarampión en distintas regiones del mundo, incluso en países con sistemas de salud robustos, se debe en gran parte a la disminución de las coberturas vacunales. La pandemia de COVID-19 alteró esquemas de vacunación infantil, y con ello se abrió la puerta a enfermedades que se creían controladas.
La Organización Panamericana de la Salud y los CDC han emitido alertas recientes sobre el riesgo de brotes epidémicos en América Latina, especialmente donde la vacunación cayó por debajo del 80%.
La importancia de la responsabilidad colectiva
El Sarampión es una amenaza real, pero evitable. No es una enfermedad benigna y puede tener secuelas irreversibles. La vacunación es un acto de responsabilidad individual y social, que protege no solo a quien la recibe, sino también a quienes no pueden vacunarse por razones médicas.
En una era postpandémica, donde el escepticismo crece y las coberturas caen, reafirmar la confianza en la vacunación es más urgente que nunca. El Sarampión no debe tener un regreso triunfal. Nuestra mejor defensa sigue siendo la información clara, la acción preventiva y el compromiso con la salud pública.
Es vital informarse con un especialista en Neumología Pediátrica, vacunarse y actuar con responsabilidad. La salud pública comienza con decisiones individuales.