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Uñas con Hongos: Tratamiento con láser cuando no quieres tomar pastillas meses

Por qué el antimicótico oral no siempre es la mejor opción, cómo funciona el láser y cuánto hay que esperar realmente para ver una uña sana.

 

Un problema más común de lo que parece

La onicomicosis es la enfermedad que con más frecuencia afecta las uñas del ser humano: representa alrededor del 50 % de los casos y es responsable de más de la mitad de las infecciones ungueales. Los estudios muestran cifras de prevalencia de entre el 2 y el 18 % de la población.

 

Se manifiesta como una alteración del aspecto, el color y la textura normales de una o varias uñas. Las de los pies se afectan con más frecuencia que las de las manos, y es muy común que varias uñas estén afectadas al mismo tiempo. Clínicamente puede haber onicólisis —la uña se despega—, hiperqueratosis subungueal con descamación, y cambios de color que van del amarillento o verdoso al café o negro.

 

¿Por qué aparece?

La causa suele ser un hongo del tipo dermatofito, aunque también pueden producirla levaduras y mohos. Puede ocurrir a cualquier edad, pero es más frecuente en personas mayores: con los años la uña se vuelve quebradiza y se reseca, y las grietas y la porosidad son justamente la puerta de entrada del hongo.

  • Disminución de la circulación en los pies, con frecuencia asociada a diabetes.
  • Sistema inmunológico debilitado.
  • Pie de atleta que se extiende de una uña a otra.
  • Contagio por compartir el mismo cortaúñas.
  • Factor traumático: un accidente o zapatos demasiado apretados.

 

El problema de las pastillas

El tratamiento convencional puede requerir antimicóticos orales —ácido undecanoico, azoles y en ocasiones alilaminas— durante un periodo largo, de 2 a 18 meses. Ese es el punto que muchos pacientes desconocen al empezar.

 

Estos medicamentos pueden causar daño hepático, insuficiencia renal, anemia, trombocitopenia, neutropenia, trastornos gastrointestinales y alopecia, entre otros. No significa que estén contraindicados —en muchos casos son el tratamiento indicado y requieren vigilancia con estudios de laboratorio— pero sí explica por qué se buscan alternativas, sobre todo en pacientes con hígado comprometido o que ya toman varios medicamentos.

 

Existen además otras opciones: cirugía (laminectomía, matricectomía), onicoabrasión, terapia fotodinámica, iontoforesis y láser.


¿Cómo funciona el tratamiento con láser?

Aplicando el láser de Erbio:YAG en modo smooth sobre toda la lámina ungueal es posible erradicar el hongo alojado en la uña mediante irradiación de calor. El láser tiene propiedades de desinfección y afecta de forma térmica y selectiva las estructuras más profundas del tejido.


Complementamos con láser Nd:YAG de pulso largo, 1064 nm, con fluencias de 35 a 40 J/cm², un spot de 4 mm de diámetro, duración de pulso de 35 ms y frecuencia de 1 Hz. Se aplica sobre toda la lámina ungueal en espiral, se hace una pausa de dos minutos y se repite, hasta completar tres pasadas en total.


Un detalle importante del protocolo: lo aplicamos semanalmente y en todas las uñas, estén infectadas o no. Tratar solo la uña visiblemente enferma es la razón más común de recaída, porque el hongo ya está en las vecinas.

 

¿Cuánto hay que esperar?

Aquí conviene ser muy claro para no generar frustración. El láser no devuelve la uña sana de inmediato. Lo que hace es eliminar el hongo; después, el crecimiento natural de la uña y el propio sistema inmunológico son los que restauran el aspecto.

 

Entre 6 y 8 meses después del procedimiento la uña recupera su apariencia natural y sana. Quien espere ver una uña nueva en tres semanas va a abandonar el tratamiento antes de que funcione.

 

Ventajas y consideraciones

Es un tratamiento rápido, bien tolerado y no doloroso, que no requiere anestesia y permite el regreso inmediato a las actividades diarias. Al ser un tratamiento local, evita los efectos sistémicos de los antimicóticos orales.

 

Como toda terapia con láser, requiere una técnica y unos parámetros correctos: existe riesgo de molestia térmica, y en pacientes con neuropatía diabética o alteraciones de la sensibilidad la valoración previa es indispensable. Ningún tratamiento para onicomicosis tiene una tasa de éxito del cien por ciento, y la reinfección es posible si no se corrigen los factores que la originaron: calzado, humedad y pie de atleta.

 

Por factores individuales, no todos los pacientes obtienen el mismo resultado. El diagnóstico debe confirmarse antes de iniciar cualquier tratamiento. Los resultados pueden variar.