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¿Vapear también afecta tus arterias? Lo que debes saber sobre la Enfermedad Carotídea

¿Qué tienen que ver los vapeadores con las arterias del cuello?

Cuando pensamos en los efectos del vapeo, normalmente pensamos en los pulmones. Sin embargo, el sistema cardiovascular también puede verse involucrado.


Las arterias no son simples tubos por donde circula la sangre. Su interior está recubierto por una capa de células llamada endotelio, que participa en la regulación del flujo sanguíneo y ayuda a mantener la salud de los vasos. Cuando este revestimiento comienza a funcionar de manera inadecuada, puede producirse disfunción endotelial, uno de los cambios relacionados con el desarrollo de aterosclerosis.


Diversos estudios han encontrado alteraciones en la función vascular después del uso de cigarrillos electrónicos. La evidencia sobre las consecuencias cardiovasculares a largo plazo todavía continúa desarrollándose, pero ya existen suficientes señales para no considerar el vapeo una práctica inocua para los vasos sanguíneos.


Y aquí aparece una arteria particularmente importante: la carótida.

Las carótidas: las autopistas que llevan sangre al cerebro

Tenemos dos arterias carótidas principales, una a cada lado del cuello. Su función es llevar sangre rica en oxígeno hacia el cerebro.


El problema aparece cuando dentro de estas arterias comienza a acumularse placa de ateroma, formada principalmente por grasas, colesterol y otros componentes. Con el tiempo, esta acumulación puede estrechar la arteria y dificultar el paso de la sangre.


A esta condición se le conoce como enfermedad de las arterias carótidas.


En algunos casos, una placa puede romperse y favorecer la formación de un coágulo. Si este bloquea el flujo sanguíneo hacia el cerebro, puede producirse un accidente cerebrovascular (ACV).


Lo preocupante es que la enfermedad carotídea puede avanzar durante años sin producir síntomas evidentes.

¿Y qué tiene que ver la nicotina?

Aquí es donde la conversación sobre vapeo se vuelve especialmente interesante.


La nicotina puede aumentar temporalmente la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Además, diferentes estudios han relacionado la exposición a cigarrillos electrónicos con alteraciones de la función endotelial, inflamación y estrés oxidativo, procesos que están relacionados con la salud vascular.


Esto no significa que podamos afirmar que una persona que vapea necesariamente desarrollará una enfermedad carotídea.


La evidencia científica todavía está estudiando cuáles son los efectos cardiovasculares de largo plazo y en qué medida estos cambios se traducen en enfermedades clínicas. Una revisión sistemática publicada en 2025 encontró efectos cardiovasculares agudos, como aumentos de frecuencia cardíaca y presión arterial, y señales de alteración endotelial, aunque señaló que todavía existe incertidumbre sobre los resultados cardiovasculares de largo plazo.


Por eso, el mensaje no debería ser “vapear causa enfermedad carotídea”, sino algo más responsable: vapear no es una práctica neutral para el sistema cardiovascular y existen motivos para cuidar especialmente la salud vascular.

El enemigo no siempre se siente

Una de las características más peligrosas de la aterosclerosis es que puede desarrollarse silenciosamente.


Una persona puede sentirse perfectamente bien mientras las placas comienzan a acumularse en sus arterias.


Por eso, esperar a tener dolor en el cuello no es una estrategia adecuada para detectar una enfermedad carotídea. De hecho, muchas personas no presentan síntomas hasta que ocurre un evento cerebrovascular o aparece un episodio transitorio de alteración neurológica.


Cuando existen factores de riesgo como Tabaquismo, hipertensión arterial, Diabetes, colesterol elevado, obesidad, antecedentes familiares o edad avanzada, es especialmente importante valorar el riesgo cardiovascular.

¿Qué señales pueden indicar que algo no está bien?

Cuando la enfermedad carotídea produce síntomas, estos pueden relacionarse con una disminución temporal o permanente del flujo sanguíneo cerebral.


Una señal de alarma es presentar de forma repentina dificultad para hablar o comprender, debilidad o adormecimiento de un lado del cuerpo, alteraciones visuales, pérdida de equilibrio o dificultad para caminar.


Estos síntomas pueden corresponder a un accidente cerebrovascular o a un ataque isquémico transitorio y requieren atención médica inmediata.


No hay que esperar a que desaparezcan para buscar ayuda.

¿Quién debería preocuparse más por sus carótidas?

No todas las personas necesitan realizarse estudios de las arterias carótidas de manera rutinaria.


La valoración debe individualizarse de acuerdo con la edad, antecedentes médicos, factores de riesgo y síntomas.


Uno de los estudios que puede utilizarse es el ultrasonido Doppler de carótidas, una prueba no invasiva que permite observar el flujo sanguíneo y detectar estrechamientos o alteraciones en las arterias.

¿Dejar de fumar también significa dejar el vapeo?

Si una persona fuma cigarrillos convencionales, abandonar el tabaco es una de las medidas más importantes para reducir el riesgo cardiovascular y cerebrovascular.


Pero sustituir automáticamente el cigarro por vapeo no significa que los vasos sanguíneos queden fuera de peligro. La evidencia disponible muestra que los cigarrillos electrónicos pueden producir efectos vasculares y que todavía necesitamos conocer mejor sus consecuencias después de años de exposición.


Por eso, el objetivo ideal desde el punto de vista de la salud vascular es evitar el consumo de productos de tabaco y nicotina.

Cuidar las carótidas es cuidar el cerebro

La enfermedad carotídea nos recuerda algo importante: la salud cerebral también depende de la salud de nuestras arterias.


No podemos observar directamente lo que ocurre dentro de nuestros vasos sanguíneos, pero sí podemos modificar muchos de los factores que favorecen su deterioro.


Dejar de fumar, evitar el vapeo, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física, controlar la presión arterial, vigilar los niveles de colesterol y mantener adecuadamente controlada la diabetes son medidas fundamentales para proteger el sistema cardiovascular.


El vapeo puede parecer menos agresivo porque no produce el humo tradicional de un cigarrillo. Pero que no haya humo de combustión no significa que las arterias sean indiferentes a lo que inhalamos.


Y quizá esa sea la pregunta que deberíamos hacernos antes de darle otra calada al vapeador:

¿Qué está pasando dentro de mis arterias aunque yo no pueda sentirlo?


La Enfermedad Carotídea puede avanzar silenciosamente. Por eso, conocer nuestros factores de riesgo y realizar una valoración médica cuando está indicada puede ser la diferencia entre descubrir un problema a tiempo o conocerlo después de una complicación.