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Varices: ¿cómo eliminarlas con radiología intervencionista?

Las varices son una enfermedad que causa dilatación de las venas pequeñas y que, eventualmente, va afectando las venas de mayor tamaño, lo que causa un aumento de volumen de la pierna o la extremidad que las padece. Generalmente causan ardor o incomodidad.


¿Qué son las varices?

Las Varices son una alteración en la pared vascular en donde la afectación puede hacer que haya una estasis de la vascularidad, o sea de la sangre, y esta va haciendo la dilatación de las pequeñas venas hasta que van afectando venas de mucho mayor calibre, y entonces esta dilatación se puede traducir en un aumento de volumen también de la pierna o la extremidad que se encuentra enferma, y por eso se puede tener toda la sintomatología de ardor o de incomodidad en la pierna, en la actualidad existe un tratamiento para eliminarlas que es realizado por radiólogos.


Su origen puede ser hereditario, por padecimientos o por el trabajo

Esta enfermedad puede ser hereditaria, generalmente algún familiar la puede padecer y esto puede hacer que la patología sea mucho mayor en pacientes mucho más jóvenes, sin embargo también este padecimiento puede estar asociado al trabajo, personas que se encuentran mucho tiempo sentadas o mucho tiempo de pie, o que también puedan tener algún otro padecimiento como grandes tumores abdominales o que también tengan alteraciones en la coagulación como trombosis por personas que consuman tabaco o tengan algún consumo de algún medicamento y puedan producir esta patología.


Eliminación de varices con radiología intervencionista

El tratamiento de las várices mediante radiología intervencionista es una técnica mínimamente invasiva que permite tratar de forma eficaz las venas afectadas sin necesidad de cirugía abierta. El procedimiento consiste en introducir una sonda de láser o radiofrecuencia directamente dentro de la vena comprometida, generalmente la vena safena, que es la que presenta insuficiencia venosa.


Una vez posicionada la sonda, se aplica energía térmica que provoca el cierre controlado de la vena, transformándola en una especie de cordón fibroso que deja de permitir el paso de la sangre. De esta manera, el flujo venoso se redirige hacia el sistema venoso profundo, el cual funciona de forma adecuada, mejorando la circulación y aliviando los síntomas asociados a las várices.


Indicaciones post-cirugía

Tras realizar el tratamiento y confirmar la mejoría, se coloca un vendaje o media de compresión para favorecer la recuperación y optimizar los resultados. En los casos en los que persisten pequeñas dilataciones venosas superficiales, como las llamadas “arañas vasculares”, el tratamiento puede complementarse con escleroterapia, lo que ayuda a mejorar tanto la sintomatología como el aspecto estético.


Asimismo, es fundamental seguir las recomendaciones médicas, que incluyen la realización de actividad física moderada y ejercicios específicos, ya que estos favorecen la circulación venosa y ayudan a prevenir la reaparición de las várices.