

La Vitrectomía es una microcirugía ocular que cambió la historia en las prácticas para la cirugía de Retina y Vítreo desde los años 70. Hoy los resultados anatómicos y funcionales (visión) en la cirugía de vítreo y retina tienen un éxito superior al 95% gracias a este procedimiento.
La Vitrectomía radica en retirar el vítreo, es decir, el gel trasparente que rellena la cavidad ocular.
El cirujano realiza tres pequeñas microincisiones (menos de 1 mm) en la esclera o pared externa del globo ocular, a través de las cuales se accede a la cavidad vítrea y se introducen delicados instrumentos para realizar la intervención: una luz de fibra óptica que ilumina la retina; una cánula de irrigación que mantiene la presión intraocular y un vitrectomo que hace micro cortes muy finos y extrae el vítreo. Además de otros instrumentos dependiendo la situación clínica.
Se recomienda practicarla a todos los pacientes que tengan alguna enfermedad del vítreo y retina que justifique una baja visual.
Pero, aún teniendo un vítreo sano, puede ser necesario removerlo para trabajar en enfermedades de la retina o algunas otras que afecten ambas estructuras. Algunos ejemplos son: hemorragia de vítreo, secundaria a retinopatía diabética proliferativa, secundario a desgarro de retina, hemorragia de vítreo por traumatismo ocular y otras enfermedades de la mácula como agujero macular, membranas maculares, enfermedades inflamatorias del ojo y complicaciones asociadas a cirugía de cataratas, entre otras.
Los pacientes deben ser evaluados por su médico internista o cardiólogo para realizar los exámenes de laboratorio, sangre y electrocardiograma, con el objetivo de aprobar el estado del paciente en el ámbito cardiovascular y sistémico, y así poder realizar la cirugía de vítreo y retina.
La cirugía tiene una duración de 30 min a 2 horas, dependiendo la patología de la retina y el vítreo. Se utiliza anestesia local, con sedación asistida por un especialista. Se hace una asepsia previa de la región palpebral y del globo ocular utilizando un antiséptico llamado ioduro de povidona, especial para el ojo.
Antes del procedimiento se solicitan estudios especiales como la ecografía ocular, tomografía de coherencia óptica (OCT) y el cálculo del lente intraocular.
Hasta el día de hoy no existe un procedimiento en donde no haya complicaciones y tengamos una ventana del 100% de éxito. Sin embargo, es importante mencionar que la tasa de éxito en una vitrectomía es alta, por arriba del 95% en desprendimiento de retina y en algunas enfermedades que afectan la mácula.
Las complicaciones más relevantes que podemos considerar son: sangrado, dolor ocular leve posterior al procedimiento, desprendimiento de retina e infección. Todos estos riesgos con la tecnología actual son menores al 5%, dependiendo del procedimiento; cualquier afectación es considerada por los especialistas antes y durante la operación.