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Síndrome de Ehlers Danlos

¿Qué es el síndrome de Ehlers-Danlos?

El Síndrome de Ehlers-Danlos (SED) es un grupo de trastornos hereditarios del tejido conectivo que pueden afectar la piel, las articulaciones, los vasos sanguíneos y otros órganos. Se caracteriza, en diferentes grados según el subtipo, por hipermovilidad articular, hiperextensibilidad de la piel y fragilidad de los tejidos.


El tejido conectivo funciona como una especie de estructura de soporte del organismo. Por ello, las alteraciones relacionadas con el SED pueden manifestarse en diferentes sistemas y con una intensidad muy variable. Una persona puede presentar principalmente dolor e inestabilidad articular, mientras que determinados subtipos poco frecuentes pueden asociarse con complicaciones vasculares u orgánicas importantes.


La clasificación internacional reconoce 13 tipos de Síndrome de Ehlers-Danlos, cada uno con características clínicas y bases genéticas diferentes. Entre ellos se encuentran el SED hipermóvil, clásico, vascular, musculocontractural, cifoescoliótico y otros subtipos poco frecuentes.


Es importante diferenciar el SED de los trastornos del espectro de hipermovilidad (HSD). Una persona puede presentar hipermovilidad articular sintomática sin cumplir los criterios diagnósticos de un síndrome de Ehlers-Danlos.


 

Pronóstico de la enfermedad

El pronóstico del Síndrome de Ehlers-Danlos depende principalmente del subtipo y de las complicaciones que presente cada persona.


Los tipos más frecuentes, especialmente el SED hipermóvil y el SED clásico, suelen permitir una expectativa de vida normal, aunque pueden ocasionar dolor crónico, luxaciones o subluxaciones recurrentes, lesiones de tejidos blandos, fatiga y limitaciones funcionales que requieren seguimiento a largo plazo.


Sin embargo, algunos subtipos son considerablemente más graves. El SED vascular, por ejemplo, puede afectar la integridad de arterias y órganos y aumentar el riesgo de disecciones, aneurismas o rupturas vasculares espontáneas. En estos pacientes se requiere vigilancia especializada y planificación cuidadosa de determinados procedimientos médicos o quirúrgicos.


Por este motivo, recibir un diagnóstico preciso no solo permite explicar los síntomas, sino también identificar los riesgos específicos de cada subtipo y establecer un seguimiento personalizado.

 

Síntomas del Síndrome de Ehlers-Danlos

Las manifestaciones varían considerablemente entre los diferentes tipos de SED. Entre los síntomas y signos que pueden aparecer se encuentran:

  • Articulaciones excesivamente flexibles o hipermóviles
  • Luxaciones o subluxaciones recurrentes
  • Dolor articular o muscular, que puede volverse persistente
  • Inestabilidad de las articulaciones
  • Piel más elástica de lo habitual
  • Piel frágil o que puede lesionarse con facilidad
  • Aparición frecuente de moretones
  • Cicatrización anormal o formación de cicatrices atróficas en determinados subtipos
  • Fatiga
  • Dolor musculoesquelético generalizado
  • Hernias o prolapsos en algunos pacientes
  • Alteraciones de la columna, como escoliosis, en determinados tipos


En algunas personas también pueden presentarse síntomas gastrointestinales, autonómicos, neurológicos, ginecológicos o cardiovasculares. No todos estos síntomas aparecen en todos los pacientes ni son exclusivos del SED, por lo que deben interpretarse dentro de una evaluación clínica completa. La clasificación internacional reconoce precisamente la gran diversidad de manifestaciones y la existencia de comorbilidades asociadas.

 

Diagnóstico

El diagnóstico del síndrome de Ehlers-Danlos requiere una evaluación médica individualizada, ya que no existe una única prueba que permita identificar todos los subtipos.


El especialista comienza con una historia clínica detallada, que incluye los síntomas, antecedentes de lesiones o luxaciones, características de la piel y antecedentes familiares. Posteriormente realiza una exploración física para valorar la movilidad de las articulaciones y otros signos característicos.

 

Escala de Beighton

Una de las herramientas utilizadas para valorar la hipermovilidad articular generalizada es la escala de Beighton, que evalúa determinados movimientos de las manos, codos, rodillas y columna.


Sin embargo, obtener una puntuación elevada no significa por sí mismo que una persona tenga síndrome de Ehlers-Danlos. El diagnóstico requiere considerar otros criterios clínicos y descartar otras enfermedades del tejido conectivo.

 

Estudios genéticos

En la mayoría de los subtipos de SED, la confirmación puede realizarse mediante pruebas genéticas que buscan variantes patogénicas en genes relacionados con el tejido conectivo. La clasificación internacional establece que, para los subtipos diferentes al hipermóvil, la confirmación molecular tiene un papel fundamental cuando se sospecha el diagnóstico.


El SED hipermóvil constituye una excepción importante: actualmente no existe una prueba genética clínica que lo confirme y su diagnóstico se basa principalmente en criterios clínicos.


Dependiendo de los hallazgos, el médico también puede solicitar estudios complementarios como:


No todas estas pruebas son necesarias para todos los pacientes; se seleccionan de acuerdo con los síntomas y el subtipo sospechado.

 

¿Cuáles son las causas del síndrome de Ehlers-Danlos?

El Síndrome de Ehlers-Danlos tiene un origen genético. Las variantes en determinados genes pueden alterar proteínas relacionadas con la estructura, producción o funcionamiento del colágeno y otros componentes del tejido conectivo.


El patrón de herencia depende del subtipo. Algunos se transmiten de manera autosómica dominante, mientras que otros presentan una herencia autosómica recesiva.


En determinados pacientes existe un antecedente familiar evidente, mientras que en otros la variante genética puede aparecer por primera vez en esa persona.


Es importante señalar que el SED no se desarrolla por hacer ejercicio, tener una mala postura o llevar un determinado estilo de vida. Estas circunstancias pueden influir en la intensidad de algunos síntomas, pero no son la causa del trastorno genético.

 

¿Se puede prevenir?

Actualmente no existe una forma de prevenir la aparición del Síndrome de Ehlers-Danlos, porque se trata de un conjunto de enfermedades de origen genético.


Sin embargo, cuando existe un diagnóstico confirmado, es posible reducir determinadas complicaciones mediante seguimiento médico, ejercicio adaptado, fortalecimiento muscular, prevención de traumatismos y atención temprana de las lesiones.


En familias con antecedentes de un subtipo hereditario de SED, el asesoramiento genético puede ser especialmente importante. Permite conocer el patrón de herencia, estimar riesgos reproductivos y valorar la conveniencia de realizar estudios genéticos.


En el SED vascular, esta valoración adquiere especial relevancia debido al riesgo potencial de complicaciones vasculares y obstétricas.

 

Tratamientos para el Síndrome de Ehlers-Danlos

Actualmente no existe una cura que elimine la alteración genética responsable del síndrome de Ehlers-Danlos. El tratamiento se enfoca en controlar los síntomas, conservar la función y prevenir complicaciones.


Fisioterapia y ejercicio terapéutico

La Fisioterapia constituye uno de los pilares del tratamiento, especialmente en los pacientes con hipermovilidad y síntomas musculoesqueléticos.


El objetivo es fortalecer los músculos que estabilizan las articulaciones, mejorar el control del movimiento y reducir el riesgo de lesiones. Los ejercicios deben individualizarse y progresar de manera gradual.


No se recomienda intentar "forzar" todavía más la amplitud de movimiento de las articulaciones hipermóviles.

 

Control del dolor

El manejo del dolor puede combinar fisioterapia, ejercicio adaptado, educación sobre el dolor y medicamentos cuando sean necesarios y estén indicados.


En pacientes con dolor persistente puede ser útil la participación de especialistas en rehabilitación o unidades de dolor.

 

Tratamiento de las lesiones articulares

Las luxaciones, subluxaciones y lesiones de tendones o ligamentos pueden requerir diferentes estrategias, desde rehabilitación y ortesis hasta intervenciones quirúrgicas cuidadosamente seleccionadas.


La cirugía no siempre es la primera opción, ya que determinados tipos de SED pueden asociarse con una mayor fragilidad de los tejidos y dificultades en la cicatrización.

 

Seguimiento de órganos y sistemas afectados

Según el subtipo, pueden ser necesarios controles cardiológicos, vasculares, oftalmológicos, gastrointestinales, ginecológicos o de otras especialidades.


En el SED vascular, por ejemplo, la vigilancia cardiovascular y vascular adquiere una importancia particular debido al riesgo de complicaciones potencialmente graves.


El tratamiento debe diseñarse de forma personalizada. No existe un único protocolo aplicable a todas las personas con Síndrome de Ehlers-Danlos.

 

¿Qué especialista trata el Síndrome de Ehlers-Danlos?

El Síndrome de Ehlers-Danlos requiere con frecuencia un manejo multidisciplinario, ya que puede afectar diferentes órganos y sistemas.


El especialista que puede coordinar inicialmente el estudio depende de los síntomas y de la edad del paciente. Entre los profesionales que pueden participar se encuentran:

  • Especialista en Medicina Física y Rehabilitación, para diseñar programas de ejercicio y rehabilitación
  • Genetista clínico, especialmente para establecer o confirmar el subtipo y realizar asesoramiento genético
  • Reumatólogo, en pacientes con dolor e hipermovilidad articular
  • Traumatólogo y ortopedista, ante luxaciones, lesiones articulares o problemas musculoesqueléticos
  • Cardiólogo o especialista vascular, cuando existen manifestaciones cardiovasculares o se sospecha un subtipo vascular
  • Dermatólogo, cuando predominan las alteraciones cutáneas
  • Pediatra, en niños y adolescentes
  • Especialistas en dolor, cuando existe dolor crónico de difícil control


La atención coordinada es especialmente importante porque el síndrome puede presentarse de manera muy diferente entre pacientes. El objetivo no es únicamente tratar cada síntoma por separado, sino identificar el subtipo, anticipar posibles complicaciones y preservar la movilidad y calidad de vida a largo plazo. La literatura internacional destaca precisamente la necesidad de un abordaje individualizado de las manifestaciones y comorbilidades asociadas.

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