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Adenomas gigantes de hipófisis: cómo la cirugía endoscópica está cambiando el tratamiento

Los adenomas de hipófisis, actualmente denominados tumores neuroendocrinos pituitarios (PitNET) por la Organización Mundial de la Salud (OMS), son tumores que se originan en la glándula hipófisis, una estructura pequeña ubicada en la base del cerebro encargada de regular la producción de diversas hormonas.


Aunque el término oficial cambió en 2021, el nombre adenoma de hipófisis continúa siendo el más utilizado tanto por la comunidad médica como por los pacientes.


Estos tumores representan aproximadamente el 16.5 % de todos los tumores intracraneales y pueden producir síntomas debido a dos mecanismos principales: el crecimiento del tumor y la compresión de estructuras cercanas o la alteración en la producción de hormonas.

¿Qué son los adenomas gigantes de hipófisis?

Los adenomas gigantes representan únicamente entre el 6 y el 10 % de todos los tumores hipofisarios y se consideran gigantes cuando alcanzan más de cuatro centímetros en alguno de sus diámetros.


Su localización hace que incluso un crecimiento relativamente pequeño tenga importantes repercusiones. La hipófisis se encuentra en el centro de la base del cráneo, rodeada por estructuras altamente sensibles, como los nervios ópticos, el quiasma óptico, importantes vasos sanguíneos y varios nervios craneales.


Debido a ello, estos tumores suelen producir síntomas relacionados con la compresión de dichas estructuras.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas dependerán del tamaño del tumor y de si produce o no alteraciones hormonales.

Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran:

  • Disminución progresiva de la visión.
  • Pérdida de la visión periférica.
  • En casos avanzados, pérdida visual importante o incluso ceguera.
  • Dolores de cabeza persistentes.
  • Alteraciones hormonales, ya sea por exceso o disminución en la producción de hormonas.
  • Fatiga, alteraciones sexuales, cambios en el peso corporal o trastornos menstruales, dependiendo de la función hipofisaria afectada.


Cuando el tumor alcanza grandes dimensiones también puede comprimir estructuras cerebrales cercanas e incluso obstruir la circulación normal del líquido cefalorraquídeo, provocando aumento de la presión intracraneal.

¿Cuándo se recomienda la cirugía?

La mayoría de los adenomas gigantes de hipófisis requieren tratamiento quirúrgico. Una de las pocas excepciones son algunos prolactinomas gigantes, que pueden responder favorablemente al tratamiento farmacológico.


El objetivo principal de la cirugía es aliviar la presión sobre estructuras críticas, especialmente el quiasma óptico y los nervios ópticos, preservando al mismo tiempo la función hormonal de la hipófisis y las estructuras neurovasculares que rodean el tumor.


En muchos casos, el propósito no siempre es retirar el tumor en su totalidad, sino lograr una descompresión segura que permita preservar la función neurológica y mejorar la calidad de vida del paciente.

Cirugía endoscópica endonasal: una alternativa mínimamente invasiva

En la actualidad, el abordaje endoscópico endonasal transesfenoidal representa una de las técnicas más avanzadas para el tratamiento de estos tumores.


Este procedimiento permite acceder a la hipófisis a través de las fosas nasales, evitando incisiones visibles y la apertura del cráneo.

Entre sus principales ventajas destacan:

  • Cirugía sin cicatrices externas.
  • Excelente visualización de las estructuras anatómicas mediante endoscopios de alta definición.
  • Mayor precisión durante la resección tumoral.
  • Menor agresión a los tejidos sanos.
  • Menor morbilidad y una recuperación generalmente más rápida.


Gracias al amplio campo visual que proporciona el endoscopio, es posible tratar tumores complejos con extensión hacia la región supraselar, paraselar o incluso con invasión del seno cavernoso, aumentando la seguridad del procedimiento.

¿Cómo se prepara el paciente para la cirugía?

Antes de la intervención es indispensable realizar una valoración integral.

El estudio preoperatorio suele incluir:

  • Resonancia magnética cerebral.
  • Tomografía computarizada.
  • Evaluación endocrinológica completa.
  • Valoración oftalmológica para determinar el grado de afectación visual.


Esta información permite planificar la cirugía de manera individualizada y establecer los objetivos terapéuticos más adecuados para cada paciente.

Un reto quirúrgico que requiere experiencia

A pesar de los avances tecnológicos y de las mejoras en las técnicas quirúrgicas, los adenomas gigantes de hipófisis continúan representando uno de los mayores desafíos en neurocirugía.


Debido a su tamaño y a la cercanía con estructuras neurológicas fundamentales, no siempre es posible realizar una resección completa sin aumentar el riesgo de complicaciones.


Por ello, el éxito del tratamiento no se mide únicamente por la cantidad de tumor extirpado, sino también por la preservación de la visión, la función hormonal y la seguridad del paciente.


En la actualidad, el abordaje endoscópico ha permitido obtener mejores resultados funcionales, ofreciendo una alternativa mínimamente invasiva que mejora la recuperación y contribuye a preservar la calidad de vida de los pacientes con esta compleja enfermedad.