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Apnea y obesidad: combinación peligrosa (Parte 1)

La apnea incrementa la resistencia a la insulina a partir del segundo día de mal sueño, lo que ocasiona hambre (debido a la alteración de leptina y orexina) que se ven afectadas al no lograr un sueño REM.

apneaRelación apnea y obesidad

La obesidad es uno de los precursores más importantes de la apnea obstructiva del sueño por lo que es importante acudir con un nutriólogo para atender este padecimiento, ya que entre mayor índice de masa corporal existe una mayor prevalencia de apnea; por ello la prevalencia de la apnea en pacientes con obesidad y diabetes es del 86.6%

Cuando el sueño se encuentra fragmentado interfiere con el sistema hormonal y el metabolismo, lo que afecta de manera directa la generación y permanencia de la obesidad. Es por ello que es importante mejorar los hábitos alimenticios y con ello evitar trastornos de sueño relacionados. 

Esta enfermedad incrementa la resistencia a la insulina a partir del segundo día de mal sueño, lo que ocasiona hambre (debido a la alteración de leptina y orexina) que se ven afectadas al no lograr un sueño REM.

Efectos de no dormir bien

Cuando una persona no puede dormir bien por más de 2 semanas sufre un incremento en la glucosa y la insulina que, aunado a la resistencia de la misma, lleva a un mayor almacenamiento de grasas, lo que dificulta la pérdida de peso.

Una persona con apnea y obesidad sufre de problemas ventilatorios agregados. Esta hipo ventilación se da por el aumento de grasa abdominal que impide que los músculos que permiten la ventilación (el diafragma y los músculos accesorios) se expandan de manera adecuada, lo que a la larga produce unos pulmones más pequeños y menos ventilados.