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Carboxiterapia: Para qué sirve realmente y para qué no

Más de dos décadas usándola. Qué mejora, cuánto dura el resultado y por qué las estrías rojas responden mucho mejor que las blancas.

 

¿Cómo llegamos a usarla?

En el año 2001 iniciamos con la terapia de dióxido de carbono inyectado para la reducción de celulitis grados 3 y 4. Sin embargo, nos dimos cuenta de que su aplicación no se limita a la celulitis: también es útil en la reducción de flacidez de la piel, mejora el tono muscular y reduce las irregularidades de la piel posliposucción, así como los cúmulos de grasa localizados en diversas partes del cuerpo.

 

Estrías: la diferencia entre rojas y blancas

Este es el punto donde más expectativas se rompen, así que conviene decirlo con claridad. En estrías, los mejores resultados se obtienen cuando están rojas, logrando cambios considerables en color, textura, elasticidad y grosor.

 

Cuando se trata de estrías blancas de más de un año de haber aparecido, los cambios son menores. Las pacientes suelen quedar contentas con la mejoría, pero no es el mismo resultado. Si alguien te promete borrar una estría blanca antigua con carboxiterapia, está prometiendo de más.

 

¿Cómo es la sesión?

La aplicación del gas es sencilla: se realiza con una aguja calibre 30½ de media pulgada. Es dolorosa y la primera vez produce miedo en el paciente, por lo que es necesario explicar paso a paso lo que se va a hacer y por qué.

 

Las sesiones se llevan a cabo una o dos veces por semana, dependiendo de la tolerancia del paciente y de la rapidez con que se busquen los resultados. Lo ideal es realizar entre 5 y 10 sesiones para lograr los cambios esperados, y se puede continuar si el caso lo amerita.

 

El gas puede aplicarse de forma rápida y en grandes volúmenes, lo que resulta menos molesto que aplicarlo lento y en volúmenes bajos. Por sesión inyectamos de uno a dos litros en promedio, distribuidos en las zonas a tratar. No aplicamos más cantidad porque el paciente llega a quejarse de dolor en áreas donde no se inyectó el gas, debido al enfisema producido por la migración del CO2 hacia otras zonas.

 

Si el dolor es intenso, disminuimos la velocidad de infiltración y damos un masaje suave sobre la zona. También conviene hacer presión en el límite del área a tratar para evitar que el gas migre hacia zonas no deseadas.

 

Después de una liposucción

Una de las aplicaciones que más ha crecido es la posquirúrgica. Después de una liposucción, una lipólisis láser o una liposelección, realizamos una sesión por semana hasta cumplir 10 o 15 tratamientos, con la finalidad de producir mayor retracción de la piel y disminuir las estrías cuando existen.

 

En el rostro

Es evidente la reducción de arrugas frontales, palpebrales y peribucales. Cabe mencionar que los mejores resultados en cara los hemos obtenido en la zona de la papada y las mejillas, reduciendo la flacidez y la adiposidad localizada en esas áreas.

 

En cicatrices

Las cicatrices retráctiles posquirúrgicas mejoran al inyectar el gas en profundidad, logrando desprender la cicatriz. En cicatrices hipertróficas infiltramos el gas para disminuir el enrojecimiento y el ancho, y mejorar la textura y los bordes.

 

En secuelas de acné la mejoría es modesta y conviene saberlo: se reducen entre un 10 y un 20 % con diez sesiones semanales. Para cicatrices de acné profundas, el láser da resultados muy superiores.

 

Úlceras y heridas

En casos de úlceras varicosas, heridas abiertas y tejidos necróticos es de mucha utilidad su aplicación dos o tres veces por semana: limita la necrosis, aumenta la vascularidad y la formación de tejido, y hace que la recuperación de la zona sea más rápida.

 

¿Cuánto dura el resultado?

En la mayoría de los casos de celulitis, adiposidad localizada y flacidez, los cambios y su duración son de aproximadamente un año, y el tratamiento puede repetirse si el paciente lo solicita. Si se repite a los seis meses, los cambios son más duraderos y mejores. En cicatrices, los resultados se han mantenido a lo largo del tiempo que llevamos usando este tratamiento.

 

Desde nuestro punto de vista, la carboxiterapia es un procedimiento fácil de realizar, seguro, y que brinda resultados constantes y repetibles en la mayoría de las patologías descritas. No sustituye a la cirugía cuando hay exceso de piel o de grasa importante, y no es un tratamiento para bajar de peso.

 

Está contraindicada en el embarazo y debe valorarse con cuidado en pacientes con insuficiencia cardiaca, respiratoria o renal. Los efectos esperados incluyen dolor durante la aplicación, crepitación temporal en la zona, enrojecimiento y en ocasiones equimosis. Los resultados pueden variar.