Heridas de la Infancia: cómo identificarlas, sanarlas y evitarlas en las próximas generaciones
No son lesiones físicas o médicas en el sentido estricto, sino un concepto psicológico que se refiere a experiencias dolorosas, traumáticas o negativas vividas durante los primeros años de vida.
¿Qué son las Heridas de infancia y por qué tienen tanto impacto en nuestra vida adulta?
Las heridas de la infancia son marcas emocionales que las personas arrastran a lo largo de su vida. Pueden observarse y sentirse, y funcionan como cicatrices que influyen en la manera en que se establecen relaciones en la vida adulta. Identificarlas es esencial para comprender cómo se interactúa con otras personas, especialmente en las relaciones afectivas.
Un ejemplo común ocurre cuando un niño es dejado constantemente con la abuela porque los padres deben trabajar. Aunque los padres le expliquen que trabajan para que el niño tenga una buena educación o juguetes, este no tiene la capacidad de comprenderlo racionalmente. Lo único que percibe es el abandono, lo cual deja una herida emocional que se manifestará más adelante.
¿Hay señales claras de que estemos cargando con una herida emocional de nuestra niñez?
Estas heridas pueden influir en múltiples aspectos de la vida adulta:
- Dificultades para poner límites
- Miedo a no ser aceptado
- Dependencia Emocional
- Rupturas amorosas frecuentes
- Dificultad para involucrarse emocionalmente
Las personas con heridas de la infancia pueden presentar conductas como:
- Permitir situaciones que no desean, sin saber por qué
- Buscar constantemente la aceptación de los demás
- Tener miedo a perder relaciones, incluso cuando son dañinas
- Manipular o querer agradar excesivamente para evitar el rechazo
Estas señales pueden ser una red flag emocional que indica la existencia de heridas no trabajadas.
¿Cómo funciona la Terapia Cognitivo Conductual en el tratamiento de estas heridas emocionales?
La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) ayuda a identificar:
- La situación actual que genera malestar
- La interpretación personal de esa situación
- Los pensamientos erróneos derivados
- Las emociones y sensaciones corporales asociadas
- Las conductas que surgen como consecuencia
Esta terapia busca modificar los pensamientos erróneos a través de diversas herramientas como:
- Psicoeducación
- Meditaciones
- Tareas para casa
- Trabajo de escritura
Todo ello con el objetivo de que la persona reconozca las ideas aprendidas en la infancia y cómo estas afectan sus relaciones.
¿Qué mitos existen sobre superar el dolor emocional relacionado con la infancia?
Es frecuente que pacientes lleguen a terapia diciendo que ya conocen sus heridas porque las han escuchado en podcasts o leído en libros. Sin embargo, conocerlas no es suficiente. Es fundamental trabajarlas emocionalmente.
De nada sirve saber que se tiene la herida del rechazo, abandono, humillación, traición o injusticia si no se hace un trabajo terapéutico profundo. Este proceso no es fácil. Implica dolor, pero también trae consigo grandes beneficios:
- Mejores relaciones personales
- Mayor autoconocimiento
- Relacionarse desde la sanación, no desde la carencia
¿Qué papel juega el perdón hacia los demás y hacia uno mismo?
El perdón es una parte crucial del proceso terapéutico. Se trabaja en tres niveles:
- Perdón hacia figuras significativas (mamá, papá u otras personas que pudieron haber causado daño)
- Perdón hacia la niña interior que sufrió en la infancia
- Perdón hacia uno mismo, por haber permitido situaciones dolorosas desde esas heridas
Este acto de perdón permite dejar de actuar desde el dolor, para empezar a relacionarse desde un lugar más saludable y consciente.
¿Es posible que una persona no sea consiente que está actuando desde una herida de la infancia y cómo podríamos ayudar a identificarlo?
En consulta, se identifican patrones comunes en quienes tienen heridas de la infancia:
- Incapacidad para poner límites
- Dificultad para establecer vínculos emocionales
- Tolerancia a relaciones poco saludables o destructivas
Además, muchas de estas personas presentan niveles altos de Ansiedad, especialmente ante situaciones de abandono emocional, como el “ghosting” en relaciones afectivas. Esto refleja cómo las heridas de rechazo o abandono siguen presentes y activas.
¿Qué sucede si no se trabaja en estas heridas?
No trabajarlas puede generar extremos en la crianza de los hijos. Por ejemplo:
- Padres que sobreprotegen porque se sintieron abandonados, enviando el mensaje de que sus hijos no pueden solos
- Padres que, al rechazar la sobreprotección, permiten demasiado y no establecen límites adecuados
Por eso, es vital identificar las propias heridas y buscar un equilibrio en la forma de relacionarse con los demás.

