Testículo No Descendido en niños: ¿es normal esperar o hay que actuar?
La llegada de un bebé suele estar acompañada de muchas revisiones y preguntas. Entre ellas, existe una que puede generar preocupación en los padres: ¿por qué uno de los testículos de mi hijo no está en el escroto?
El Testículo No Descendido, conocido médicamente como criptorquidia, es una condición relativamente frecuente en los recién nacidos, especialmente en aquellos que nacen prematuramente. Aunque en algunos casos el testículo puede descender espontáneamente durante los primeros meses de vida, es importante realizar un seguimiento adecuado para determinar si necesita tratamiento.
¿Qué es un testículo no descendido?
Durante el desarrollo del bebé, los testículos se forman dentro del abdomen y, antes del nacimiento, normalmente descienden hacia el escroto a través del conducto inguinal.
Cuando uno o ambos testículos no llegan a ocupar su posición habitual dentro del escroto, se habla de Testículo no Descendido o criptorquidia.
Puede afectar a uno o ambos testículos y también puede presentarse en diferentes posiciones. En algunos niños, el testículo puede encontrarse en el abdomen o en el canal inguinal, mientras que en otros puede estar cerca del escroto, pero no permanecer allí.
¿Por qué ocurre?
En muchos casos no existe una única causa. El descenso testicular depende de diferentes factores relacionados con el desarrollo fetal, las hormonas y las estructuras anatómicas que participan en el proceso.
La criptorquidia es más frecuente en bebés prematuros, ya que el descenso testicular puede no haberse completado al momento del nacimiento.
Por eso, que un recién nacido tenga un testículo que todavía no ha descendido no significa necesariamente que exista un problema permanente. Algunos testículos descienden de manera espontánea durante los primeros meses.
¿Cuándo debería preocupar a los padres?
Una de las claves es el seguimiento.
Durante las revisiones pediátricas, el médico debe comprobar la posición de ambos testículos. Si el testículo continúa fuera del escroto después de los primeros meses de vida, es recomendable realizar una valoración especializada.
También es importante diferenciar entre un testículo no descendido y un testículo retráctil. En este último caso, el testículo puede subir temporalmente debido a la contracción del músculo cremáster, pero puede llevarse manualmente al escroto y permanecer allí durante la exploración.
La valoración médica permite determinar qué situación presenta el niño.
¿Puede afectar la fertilidad?
Sí. La temperatura dentro del abdomen es superior a la del escroto y los testículos necesitan una temperatura ligeramente menor para desarrollar adecuadamente su función.
Cuando un testículo permanece fuera del escroto durante un tiempo prolongado, pueden producirse alteraciones que posteriormente afecten la producción de espermatozoides y la fertilidad masculina.
El riesgo puede ser mayor cuando ambos testículos están afectados.
Por esta razón, detectar y tratar oportunamente la criptorquidia es importante incluso cuando el niño no presenta dolor ni otros síntomas.
¿Existe mayor riesgo de cáncer testicular?
Los niños con antecedente de criptorquidia presentan un riesgo mayor de desarrollar cáncer testicular en comparación con la población general.
Esto no significa que un niño con testículo no descendido vaya a desarrollar cáncer. Sin embargo, es una de las razones por las que se recomienda corregir la posición del testículo y mantener un seguimiento adecuado.
Además, tener el testículo en el escroto facilita su exploración y permite identificar cambios de manera más sencilla a lo largo de la vida.
¿Cómo se trata el testículo no descendido?
El tratamiento depende de la edad del niño, la posición del testículo y las características de cada caso.
Cuando el testículo no desciende espontáneamente, el tratamiento más habitual es una cirugía llamada orquidopexia, mediante la cual el especialista lleva el testículo hasta el escroto y lo fija para evitar que vuelva a subir.
La intervención busca preservar la función testicular y facilitar su seguimiento a largo plazo.
En algunos casos específicos pueden considerarse otras estrategias, pero la decisión debe individualizarse después de valorar al paciente.
¿Todos los niños necesitan un ultrasonido?
No necesariamente.
La exploración física realizada por un profesional con experiencia es fundamental para determinar si el testículo puede palparse y dónde se encuentra.
Dependiendo del caso, pueden ser necesarios estudios complementarios. Sin embargo, no todos los niños con criptorquidia requieren estudios de imagen antes de recibir una valoración especializada.
Por eso, ante la sospecha de un testículo no descendido, lo más importante es acudir con el pediatra y, cuando esté indicado, con un especialista en Urología Pediátrica.
¿Qué deben recordar los padres?
Encontrar un testículo que no está en el escroto puede generar preocupación, pero lo más importante es no ignorarlo y realizar un seguimiento adecuado.
En algunos bebés el descenso ocurre de forma espontánea durante los primeros meses. Si esto no sucede, una valoración oportuna permite determinar si es necesario intervenir.
La detección temprana puede contribuir a preservar la función testicular, favorecer la fertilidad futura y facilitar la vigilancia de la salud del testículo.
Si uno de los testículos de tu hijo no está en el escroto, no significa necesariamente que exista un problema grave, pero sí es una situación que merece valoración médica. Un diagnóstico oportuno permite conocer qué está ocurriendo y decidir el mejor momento y tratamiento para cada niño.

