¿Qué es la Quimioterapia Presurizada Intraperitoneal en Aerosol (PIPAC)?
La Quimioterapia Presurizada Intraperitoneal en Aerosol (PIPAC, por sus siglas en inglés: Pressurized Intraperitoneal Aerosol Chemotherapy) es un tratamiento que permite administrar medicamentos de quimioterapia directamente dentro de la cavidad abdominal en forma de aerosol y bajo presión.
Se utiliza principalmente en pacientes seleccionados con metástasis peritoneales, una situación en la que células cancerosas procedentes de un tumor se han extendido al peritoneo, la membrana que recubre internamente la cavidad abdominal y algunos de sus órganos.
La PIPAC se realiza mediante una técnica mínimamente invasiva, generalmente por laparoscopia. Durante el procedimiento, el medicamento se transforma en un aerosol y se introduce directamente en la cavidad abdominal mediante un sistema especializado. La presión permite favorecer la distribución del medicamento sobre las superficies peritoneales y su penetración en el tejido tumoral.
Entre los tumores en los que se ha estudiado la PIPAC se encuentran algunos cánceres de estómago, colon y recto, apéndice y ovario, entre otros tumores que pueden producir enfermedad peritoneal. La indicación depende del tipo de cáncer, extensión de la enfermedad, tratamientos previos y estado general del paciente.
La PIPAC es una terapia especializada cuya utilidad continúa siendo evaluada en diferentes tipos de cáncer. Por ello, la selección adecuada del paciente y la valoración por un equipo multidisciplinario son fundamentales.
¿Por qué se realiza la PIPAC?
La PIPAC se realiza principalmente para tratar metástasis peritoneales en pacientes cuidadosamente seleccionados.
El objetivo puede ser controlar la enfermedad localizada en el peritoneo, reducir la carga tumoral, controlar determinados síntomas relacionados con la enfermedad y mantener la calidad de vida.
Puede considerarse en pacientes con:
- Metástasis peritoneales: cuando las células cancerosas se han extendido desde el tumor primario hasta el peritoneo.
- Cáncer gástrico: algunos pacientes con enfermedad peritoneal pueden ser evaluados para este tratamiento.
- Cáncer colorrectal: la PIPAC ha sido estudiada en pacientes con metástasis peritoneales de origen colorrectal.
- Cáncer de ovario: se ha investigado como una estrategia para determinados casos de enfermedad peritoneal.
- Cáncer de apéndice: algunos pacientes con enfermedad peritoneal pueden ser candidatos.
- Otros tumores abdominales: su utilización depende del tipo de tumor y de la experiencia del centro especializado.
En determinados pacientes, la PIPAC puede utilizarse junto con quimioterapia sistémica, de acuerdo con el plan establecido por el equipo de Oncología.
La selección no depende únicamente de tener metástasis peritoneales. Es necesario valorar la extensión de la enfermedad, el estado general, los tratamientos anteriores y la posibilidad de utilizar otras estrategias terapéuticas.
¿En qué consiste la PIPAC?
La PIPAC combina una intervención laparoscópica con la administración localizada de quimioterapia dentro de la cavidad abdominal.
Laparoscopia
El procedimiento se realiza bajo anestesia general.
El cirujano realiza pequeñas incisiones en el abdomen para introducir una cámara y los instrumentos necesarios.
La laparoscopia permite observar directamente el peritoneo y valorar la extensión de la enfermedad.
Evaluación de las metástasis peritoneales
Durante el procedimiento, el especialista puede evaluar la cantidad y distribución de los implantes tumorales.
En determinados casos se obtienen biopsias para estudiar el tejido y valorar las características de la enfermedad.
También puede utilizarse el Índice de Cáncer Peritoneal (PCI) para estimar la extensión de la enfermedad dentro de la cavidad abdominal.
Administración de la quimioterapia
El medicamento se introduce mediante un dispositivo especializado que lo transforma en un aerosol de partículas muy pequeñas.
De esta manera, la quimioterapia se distribuye directamente dentro de la cavidad abdominal, donde entra en contacto con las superficies afectadas por la enfermedad.
Aplicación bajo presión
El aerosol se administra bajo una presión controlada.
Esta característica es uno de los elementos distintivos de la PIPAC y busca favorecer una distribución más uniforme del medicamento y mejorar su penetración en los tejidos tumorales.
Finalización del procedimiento
Después del tiempo establecido para la administración del medicamento, el aerosol se evacua mediante un sistema cerrado diseñado para evitar la exposición del personal sanitario a la quimioterapia.
Posteriormente se retiran los dispositivos y se cierran las pequeñas incisiones realizadas durante la laparoscopia.
¿Qué medicamentos se utilizan en la PIPAC?
Los medicamentos utilizados pueden variar según el tipo de cáncer y el protocolo del centro especializado.
Entre los fármacos que han sido estudiados o utilizados en diferentes protocolos se encuentran:
- Cisplatino y doxorrubicina: combinación utilizada en determinados protocolos para enfermedad peritoneal.
- Oxaliplatino: utilizado especialmente en algunos protocolos para tumores colorrectales y otras enfermedades peritoneales.
- Mitomicina C: estudiada como alternativa en determinados escenarios.
- Nab-paclitaxel: evaluado en algunos tipos de enfermedad peritoneal.
No existe un único esquema de medicamentos aplicable a todos los pacientes. La selección depende del tipo de tumor, tratamientos previos, características del paciente y protocolo del centro. Los consensos internacionales han establecido algunas recomendaciones, pero también señalan que determinados aspectos de los esquemas de tratamiento continúan en investigación.
¿Cuántas sesiones de PIPAC se necesitan?
La PIPAC generalmente no consiste en una única sesión.
Cuando el paciente responde adecuadamente y tolera el procedimiento, pueden realizarse varias sesiones, habitualmente separadas por varias semanas. Algunos protocolos contemplan sesiones aproximadamente cada seis semanas, aunque el intervalo puede variar según el centro y las características del paciente.
El número de sesiones depende de:
- Respuesta del tumor al tratamiento.
- Estado general del paciente.
- Tolerancia a la quimioterapia.
- Evolución de las metástasis peritoneales.
- Resultados de las evaluaciones realizadas durante los procedimientos.
- Objetivos establecidos por el equipo médico.
El tratamiento puede suspenderse si existe progresión de la enfermedad, efectos secundarios importantes o si el equipo médico considera que otra estrategia puede ofrecer mayores beneficios.
¿Quién puede ser candidato a PIPAC?
No todos los pacientes con metástasis peritoneales son candidatos para PIPAC.
La evaluación puede considerar:
- Tipo y características del cáncer.
- Extensión de las metástasis peritoneales.
- Presencia de enfermedad fuera del abdomen.
- Tratamientos oncológicos recibidos anteriormente.
- Estado general y capacidad funcional del paciente.
- Función renal y hepática.
- Estado nutricional.
- Síntomas relacionados con el cáncer.
- Posibilidad de utilizar otras alternativas terapéuticas.
La selección de pacientes es uno de los aspectos más importantes de la PIPAC. Un consenso internacional publicado en 2024 estableció recomendaciones específicas sobre elegibilidad y selección, aunque también señaló que continúan siendo necesarios nuevos estudios y resultados a largo plazo para seguir estandarizando el tratamiento.
Preparación para la PIPAC
Antes del procedimiento, el paciente debe realizarse una valoración integral por el equipo médico.
Esta evaluación puede incluir:
- Historia clínica completa.
- Exploración física.
- Estudios de imagen para valorar la extensión de la enfermedad.
- Análisis de sangre.
- Evaluación de la función renal y hepática.
- Valoración nutricional.
- Revisión de tratamientos oncológicos previos.
- Valoración por Anestesiología.
- Evaluación de otras enfermedades.
- Revisión de los medicamentos que utiliza el paciente.
El especialista indicará si es necesario suspender o modificar temporalmente algún medicamento antes del procedimiento.
Cuidados después de la PIPAC
Después del procedimiento, el paciente permanece bajo vigilancia médica hasta recuperarse adecuadamente de la anestesia.
Los cuidados pueden incluir:
- Control del dolor.
- Vigilancia de las pequeñas heridas quirúrgicas.
- Control de náuseas y vómitos.
- Seguimiento de la función intestinal.
- Control de análisis de sangre cuando sea necesario.
- Vigilancia de posibles efectos secundarios de la quimioterapia.
- Seguimiento oncológico.
El tiempo de recuperación depende del estado general del paciente y de la respuesta al procedimiento.
Es importante consultar al equipo médico si aparecen fiebre, dolor abdominal intenso o progresivo, vómitos persistentes, sangrado, dificultad para alimentarse o cualquier otro síntoma de alarma.
¿Cuáles son los beneficios de la PIPAC?
Entre las características que pueden representar beneficios para pacientes seleccionados se encuentran:
- Administración localizada de la quimioterapia: el medicamento se coloca directamente en la cavidad abdominal.
- Procedimiento mínimamente invasivo: se realiza mediante laparoscopia y pequeñas incisiones.
- Tratamiento dirigido al peritoneo: permite que la quimioterapia entre en contacto directo con las superficies afectadas.
- Posibilidad de repetir las sesiones: puede administrarse en diferentes ocasiones cuando el paciente responde y tolera adecuadamente el procedimiento.
- Evaluación directa de la enfermedad: permite observar el peritoneo durante la laparoscopia y obtener biopsias cuando están indicadas.
- Posibilidad de controlar la enfermedad peritoneal: diferentes estudios han documentado respuestas tumorales en determinados grupos de pacientes.
Sin embargo, los resultados dependen del tipo de cáncer y de las características individuales del paciente. La investigación continúa para determinar con mayor precisión qué pacientes obtienen un beneficio clínico significativo de la PIPAC.
Riesgos y posibles complicaciones de la PIPAC
Aunque es una técnica mínimamente invasiva, la PIPAC combina una intervención quirúrgica con la administración de medicamentos de quimioterapia.
Entre sus posibles riesgos se encuentran:
Dolor abdominal
Puede presentarse después del procedimiento y generalmente puede controlarse mediante medicamentos.
Náuseas y vómitos
Pueden aparecer como consecuencia de la anestesia o de los medicamentos utilizados durante la quimioterapia.
Infección
Puede producirse una infección en las heridas quirúrgicas o, con menor frecuencia, dentro de la cavidad abdominal.
Sangrado
Como ocurre con otros procedimientos quirúrgicos, existe riesgo de sangrado.
Alteraciones intestinales
Algunos pacientes pueden experimentar cambios temporales en el funcionamiento del intestino.
Efectos secundarios de la quimioterapia
Dependiendo del medicamento utilizado, pueden producirse alteraciones en las células sanguíneas, función renal u otros efectos secundarios.
Complicaciones de la laparoscopia
Aunque son poco frecuentes, pueden producirse lesiones de órganos o estructuras abdominales.
La realización de PIPAC requiere además protocolos específicos de seguridad para proteger al personal médico frente a la exposición a medicamentos quimioterapéuticos aerosolizados.
¿La PIPAC puede curar el cáncer?
La PIPAC no debe considerarse por sí sola una cura para el cáncer.
En función del tipo de tumor y de la situación clínica, puede utilizarse con objetivos de control de la enfermedad peritoneal y, en determinados casos, de control de síntomas.
La evidencia científica continúa evolucionando y todavía se estudia cuál es su impacto en la supervivencia para los diferentes tipos de cáncer. Por ello, el objetivo del tratamiento debe establecerse individualmente entre el paciente y su equipo oncológico.
Alternativas a la PIPAC
La estrategia terapéutica depende del tipo de cáncer, extensión de la enfermedad, tratamientos previos y estado general del paciente.
Entre las alternativas que pueden considerarse se encuentran:
Quimioterapia sistémica
Utiliza medicamentos que circulan por todo el organismo y constituye una parte importante del tratamiento de numerosos cánceres metastásicos.
Cirugía de citorreducción
En pacientes seleccionados puede utilizarse una cirugía para retirar la mayor cantidad posible de enfermedad tumoral visible.
Terapias dirigidas
En algunos tipos de cáncer, determinadas alteraciones moleculares permiten utilizar medicamentos dirigidos contra características específicas de las células tumorales.
Inmunoterapia
En determinados tumores, los medicamentos que ayudan al sistema inmunitario a reconocer y atacar las células cancerosas pueden formar parte del tratamiento.
Cuidados paliativos
Cuando el objetivo principal es controlar síntomas y mantener la calidad de vida, pueden utilizarse tratamientos paliativos adaptados a las necesidades del paciente.
La elección de la alternativa más adecuada debe realizarse de manera individualizada por un equipo especializado.
¿Qué especialista realiza la PIPAC?
La PIPAC requiere un equipo multidisciplinario con experiencia en el tratamiento de metástasis peritoneales.
Entre los especialistas que pueden participar se encuentran:
- Cirujano oncólogo: realiza el procedimiento y evalúa la situación quirúrgica del paciente.
- Cirujano especializado en enfermedad peritoneal: cuenta con formación específica para tratar pacientes con metástasis en el peritoneo.
- Oncólogo médico: participa en la planificación de la quimioterapia sistémica y de la estrategia oncológica integral.
- Anestesiólogo: evalúa y controla al paciente durante el procedimiento.
- Patólogo: analiza las biopsias obtenidas cuando está indicado.
- Especialista en Imagenología: contribuye a evaluar la extensión y evolución de la enfermedad.
La PIPAC debe realizarse en centros especializados que cuenten con experiencia en enfermedad peritoneal, protocolos de seguridad y un equipo multidisciplinario.

