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El Rejuvenecimiento Facial Integral sin Cirugía, se refiere al empleo de técnicas no quirúrgicas, para corregir signos de envejecimiento en la piel.

A partir de los 35 años, el envejecimiento empieza a notarse en la piel de la cara. Este inevitable proceso, produce una serie de cambios en la piel como son: arrugas, flacidez y la aparición de lesiones pigmentadas (manchas) y Lesiones Vasculares.
Estos tratamientos se realizan con el fin de corregir las imperfecciones que van apareciendo y así lograr una apariencia más juvenil y radiante.
Estos tratamientos pueden suavizar las arrugas, contornear la cara y definir ciertas características faciales.
Dependiendo del tipo de manifestación de la vejez, se usará una técnica u otra:
Sin importar el tipo de procedimiento para el Rejuvenecimiento Facial, el especialista deberá conocer su historial médico, habrá evaluado su piel y su régimen de cuidado.
Tras un análisis previo, se recomendará al paciente los tratamientos más adecuados, y se desarrollará un plan de tratamiento.
La atención postoperatoria depende del procedimiento realizado, sin embargo, por no tratarse de procedimientos quirúrgicos para el Rejuvenecimiento Facial, el tiempo de recuperación es mucho más rápido
Por lo general, los pacientes pueden volver a la actividad normal el mismo día o al día siguiente del procedimiento.
Algunos tratamientos, como el Botox (Toxina Botulínica), traen consigo efectos secundarios como dolor y sensibilidad alrededor del sitio de inyección, dolores de cabeza, síntomas parecidos a la gripe, un párpado caído o una sonrisa torcida.
Si los síntomas persisten por un período prolongado, visite a su médico para un chequeo.
Puedes acudir con un Dermatólogo o Cirujano Plástico, son ellos los especialistas encargados de determinar el tipo de tratamiento que mejor se ajuste a tus necesidades.