¿Qué es el Sarampión?
El Sarampión es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa causada por el virus del Sarampión, perteneciente a la familia Paramyxoviridae. Se transmite principalmente por vía respiratoria, a través de gotículas expulsadas al toser, estornudar o hablar.
Es una enfermedad prevenible mediante vacunación; sin embargo, continúa presentándose en brotes cuando disminuyen las coberturas de inmunización. En México, el Sarampión forma parte del esquema nacional de vacunación a través de la vacuna triple viral (SRP: Sarampión, rubéola y parotiditis).
Pronóstico de la enfermedad
En la mayoría de los casos, el Sarampión es una enfermedad autolimitada que se resuelve en 7 a 10 días. Sin embargo, puede ser grave y potencialmente mortal, especialmente en:
- Niños menores de 5 años
- Adultos mayores de 20 años
- Mujeres embarazadas
- Personas con inmunosupresión
- Pacientes con desnutrición
Las complicaciones más frecuentes incluyen:
- Neumonía
- Otitis media
- Diarrea severa
- Encefalitis (inflamación cerebral)
- Panencefalitis esclerosante subaguda (complicación neurológica tardía y rara)
El pronóstico mejora significativamente con diagnóstico temprano, control médico y adecuada hidratación.
Síntomas del Sarampión
Los síntomas del Sarampión suelen aparecer entre 7 y 14 días después del contagio y evolucionan en fases:
Fase inicial (pródromo)
- Fiebre alta (superior a 38.5 °C)
- Tos seca persistente
- Congestión nasal
- Conjuntivitis (ojos rojos y llorosos)
- Malestar general
Un signo característico es la aparición de manchas de Koplik, pequeñas lesiones blancas en el interior de la boca.
Fase eruptiva
- Erupción cutánea (exantema) rojiza que comienza en la cara y se extiende al resto del cuerpo
- Persistencia de fiebre
- Cansancio intenso
El paciente es contagioso desde 4 días antes hasta 4 días después de la aparición del exantema.
Pruebas médicas para diagnosticar
El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y se confirma con pruebas de laboratorio, como:
- Serología para detección de anticuerpos IgM contra el virus del Sarampión
- PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) para identificar material genético viral
- Estudios epidemiológicos en caso de brotes
Ante sospecha de Sarampión, es fundamental notificar a las autoridades sanitarias, ya que es una enfermedad de vigilancia epidemiológica obligatoria en México.
¿Cuáles son las causas del Sarampión?
El Sarampión es causado por el virus del Sarampión, que se transmite por contacto directo con secreciones respiratorias o por el aire en espacios cerrados.
El riesgo de infección aumenta cuando:
- No se cuenta con esquema completo de vacunación
- Existen brotes en la comunidad
- Hay viajes a zonas con circulación activa del virus
- Se presenta disminución de la inmunidad colectiva
Es uno de los virus más contagiosos, con una tasa de transmisión superior al 90% en personas no vacunadas expuestas al virus.
¿Se puede prevenir el Sarampión?
Sí, el Sarampión es altamente prevenible mediante vacunación. La vacuna triple viral (SRP) se administra en México en dos dosis:
- Primera dosis: a los 12 meses de edad
- Segunda dosis: a los 18 meses o en edad escolar
La vacunación no solo protege al individuo, sino que también contribuye a la inmunidad de grupo, reduciendo la propagación del virus.
Otras medidas preventivas incluyen:
- Evitar el contacto con personas infectadas
- Aislamiento de casos sospechosos
- Higiene respiratoria (cubrirse al toser o estornudar)
Tratamientos para el Sarampión
No existe un tratamiento antiviral específico para el Sarampión. El manejo es principalmente sintomático y de soporte, e incluye:
- Control de la fiebre con antipiréticos
- Hidratación adecuada
- Reposo
- Suplementación con vitamina A (especialmente en niños), recomendada por la OMS para reducir complicaciones
En caso de complicaciones como Neumonía o Encefalitis, puede requerirse hospitalización y tratamiento especializado.
¿Qué especialista trata el Sarampión?
El Sarampión suele ser atendido inicialmente por un Médico General o un Pediatra. En casos complicados o en adultos, puede intervenir un Médico Internista.
Si existen complicaciones graves, pueden participar otros especialistas como:
La vigilancia médica es esencial para evitar complicaciones y controlar la transmisión.